Influencer Político

Análisis del rol de intelectual e influencer de Alberto Mayol, Eugenio Tironi y Jorge Baradit a través de sus ensayos urgentes sobre el estallido social

Después de treinta años del retorno de la democracia en Chile, hubo un conflicto social, denominado “estallido social”. Este movimiento social se produjo como respuesta a un malestar generalizado del país y se gatilla tras un alza en la tarifa del metro de Santiago de 30 pesos. Ante esto, se hacen varios llamados a evadir la tarifa y se crea una espiral ascendente, ya que al evadir, se aumentó la seguridad del metro con Carabineros. Esto produjo más enojo y se aumentaron los casos de evasión, con lo que aumentó el resguardo… Hasta el día 18 de octubre que termina con varias estaciones del metro incendiadas y protestas en varios puntos de la ciudad. Ese fin de semana hubo protestas generalizadas en todo el país, como cacerolazos en plazas y calles, diálogos autoconvocados, demostraciones culturales, pero también hechos de violencia remarcables, con quemas de edificios institucionales, bancos y comercios. ¡Si en la ciudad de Iquique, los manifestantes quemaron incluso una boya! 

A raíz de estos acontecimientos, que se extendieron durante varios meses, surgieron varios ensayos que daban explicaciones o fundamentaban lo sucedido. Algunos de los críticos de siempre, también lanzaron sus propias ideas comentando estos hechos. Así surgen escritos de diversos autores en distintas formas, como académicos, compilados periodísticos independientes (como es el caso de “Se oía venir” de la editorial Cuaderno y Pauta, compilados de docentes universitarios, opiniones de diversas índoles y estudios). 

Pero algunos, considerados o autodenominados intelectuales no quisieron quedarse atrás y también decidieron publicar sus propias ideas al respecto. Con el apremio, en algunos casos quedaron unos textos breves, que más parecen una columna de opinión extensa. En otros casos, son ensayos más acabados y de mayor grado de profundidad, quedando claro tanto en el análisis como en la redacción. De todas maneras, fueron varios los que aprovecharon lo ocurrido para promover sus posturas, algunos más creativos que otros, más rápidos o más lentos, quizás más extensos o de pronto con lenguajes más cercano. 

Así se generó una narrativa político-sociológica, como lo define Claudio Ramos: “Frente a los múltiples problemas que emergen en el mundo social afectando a la población y a las cambiantes situaciones generadoras de incertidumbre en la vida colectiva, los individuos buscan orientaciones. Así, recurrentemente surgen narrativas o relatos de circulación pública que procuran servir de guía y aportar sentido. Tales relatos identifican problemas –“la propiedad extranjera de las riquezas básicas”, “el lucro”, la “política de los acuerdos”, el “extractivismo”, la “desigualdad social”–, señalan culpables –el “imperialismo yanqui”, la “dependencia estructural”, las “cúpulas políticas de la Concertación”, el “duopolio político”, el “patriarcado”–, muestran vías de acción –nacionalización de la minería del cobre, gratuidad de la educación, acción política extra institucional– y proveen explicaciones y justificaciones” (Ramos, 2019).

Inmediatamente después del inicio del estallido social, surge entonces la pregunta “qué pasó” buscando un origen, explicaciones a lo ocurrido. Así asumen una voz activa expertos, intelectuales e individuos con un grupo de seguidores que, como explica Ramos, “dan justificaciones”. 

La estructura propuesta para esta investigación entonces fue analizar la definición de intelectual, para poder profundizar en ella estudiando los elementos que usan los autores seleccionados para sentar su propuesta intelectual, como son la estructura que se usan e ideas planteadas. Además, se hará una identificación del rol de intelectual no solo desde su propuesta, sino que, de la llegada a la gente, considerando publicaciones en medios tradicionales y en redes sociales, llegando así a la definición de influencer. Con esto se quiere probar dos cosas. En una primera instancia estudiar la producción de ideas en el corto plazo, cuando los hechos a analizar aún acaecen y cómo esto también se promociona por redes sociales, modificando así el rol que juegan los intelectuales en nuevos medios y la participación de sus lectores. 

Para entender las distintas posturas de estas voces del estallido, se analizaron varios autores que publicaron sus obras durante este periodo, como fueron “Rebelión” de Jorge Baradit; “La ciudad de la furia” de Daniel Matamala; “Se oía venir” de varios autores y editado por Cuaderno y Pauta; “Nuestro octubre rojo” también de varios autores y editado por El Libero; “La democracia necesita defensores” de Sergio Muñoz; “Octubre chileno” de Carlos Ruiz; “Sobre la marcha” de Patricio Fernández;  “Big Bang” de Alberto Mayol; “El desborde” de Eugenio Tironi; “Antes de que fuera octubre” de Oscar Contardo; “El estallido” de Hassan Akram y “Pensar el malestar” de Carlos Peña. Todos estos libros, tienen en común que dan explicaciones a lo ocurrido, y dan consejos sobre el porvenir. Todos estos libros usan términos en particular para referirse a las protestas de octubre y dejan clara una postura sobre este conflicto estado-pueblo en esta narrativa político-social antes descrita. 

Pero para el objetivo de este trabajo, se eligieron a tres representantes entre los distintos autores que alzaron la voz durante este periodo, que según el parecer de la autora, cumplían mayormente este rol de intelectual (y posteriormente de influencer).

Intelectual

En una primera definición, se acudió a la RAE. Allí se define a intelectual en primer lugar como alguien perteneciente o relativo al entendimiento. Luego lo plantea como espiritual o incorporal. En tercer lugar lo explica como una palabra dedicada preferentemente al cultivo de ciencias y letras y deja como ejemplo “político intelectual” (RAE, 2020).

Como lo plantean Jean François Sirinelli y Pascal Ory en su texto “Los Intelectuales en Francia: del caso Dreyfus a nuestros días”, en este texto habría dos definiciones de intelectual. La primera dada por los estudios del personaje en cuestión: “La primera acepción es a menudo la del sociólogo, que propende a razonar en términos de ‘categorías socio-profesionales’, planteando así al intelectual cuestiones referentes a su formación, sus procesos de acreditación, sus esquemas de carrera, sus jerarquías, etc” (Ory & Sirinelli, 2007). Para ser más específicos en esta definición, los autores añaden “conviene concretar de qué actividades sociales se trata. Estas no se reducen a las actividades de creación, que la taxonomía clásica divide en ‘artes’, ‘letras’ y ciencias’. También atañen a la mediación, un ámbito aún más amplio por los efectivos de personal que abarca, donde se distinguen dos grandes sectores, el de la información en el sentido estricto y el de la educación” (Ory & Sirinelli, 2007). 

En esta primera definición caben autores como Carlos Peña, Alberto Mayol, Oscar Contardo, y Hassan Akram, por sus acabados estudios, experticia y estudios. Luego desde la perspectiva de la entrega de información, entran en la categoría Eugenio Tironi, Daniel Matamala y Patricio Fernández por sus entregas más periodísticas, en particular el texto de Fernández cuya presentación más se asimila a una extensa crónica. 

Sirinelli y Ory usan otra definición de intelectual, ya no tanto dirigido a la experticia o el conocimiento técnico que puedan tener estos intelectuales, si no que usando otra definición, una más social. En el libro “Los intelectuales de Francia”, se narra una anécdota de Emilio Zolá y una publicación que se hizo en un diario, que además fue titulado provocativamente “Yo acuso”. A raíz de esta publicación surgen una serie de cartas en el diario refiriéndose a aquella publicación y una de ella, firmada por Alfred Dreyfus, llama despectivamente a todos quienes se refieren a esta polémica “intelectuales”, así, con cursiva, denotando un tono despectivo al referirse a ellos. Entre dimes y diretes, el Diario L’Aurore dedica una pieza titulada “¡La protesta de los intelectuales!”. Surge toda una polémica que no vale la pena recordar aquí, pero de la que resulta el término de intelectual y las acepciones que destacan Sirinelly y Ory: “Lo importante, llegados a este punto es que hayan nacido de estas circunstancias específicas dos acepciones extremas del intelectual. La primera es amplia, social y, más concretamente, profesional. Remite a la forma misma de la petición de L’Aurore. La segunda es limitada, ideológica, y más concretamente, crítica. Remite a los comentarios que acompañaron dicha petición. En el primer caso, el intelectual pertenece a una profesión; en el segundo responde a una vocación” (Ory & Sirinelli, 2007). Pero los autores no se quedan con esas dos definiciones y añaden una tercera acepción: “En nuestra obra, el intelectual será pues un hombre de lo cultural, creador o mediador, colocado en la situación de hombre de lo político, productor o consumidor de ideología”. Este productor, está “trascendido por una voluntad individual” y está “orientado a un uso colectivo” (Ory & Sirinelli, 2007). En esta otra definición caben casos como el de Daniel Matamala, o Jorge Baradit, pero también todas las demás, ya que todos quienes escribieron durante esta época están, como bien plantean Ory y Sirinelli, trascendidos por una voluntad individual y a su vez, está claramente orientado a un uso público, más todavía si se considera que estos libros son citados en prensa y en otras obras, algunos son best sellers y han llevado a sus creadores a ocupar espacios de opinión importantes.  

Por último, y reforzando estas definiciones, se hace necesario estudiar a los intelectuales ya que sientan las pautas y quiebres en el diálogo y por su vocación, también se atreven a cuestionar los discursos establecidos. Carlos Altamirano en su libro “Para un programa de historia intelectual” considera que es necesario estudiar la historia intelectual, no por perpetuar ideas imperturbables, sino que “debe seguirlas y analizarlas en los conflictos y los debates, en las perturbaciones y los cambios de sentido que les hace sufrir su paso por la historia” (Altamirano, 2005).

Considerando estas tres acepciones entonces, es que entonces se eligieron los textos de Mayol, Peña y Tironi ya que, en primer punto, cumplen con el primer y segundo requisito, como ya se expuso, pero así mismo, cumplen con la vocación social de la que hablan Sirinelli y Ory. Por esto mismo es que tienen mayor cobertura en prensa y redes sociales, pero también tienen trabajos más acabados. Si bien Jorge Baradit tiene gran arrastre en redes sociales y programas populares, su trabajo no propone ideas nuevas y es más una descripción de los hechos y un parecer de un sentir, mientras que los otros autores hacen ensayos más más académicos. Pero Baradit, puede ser justamente un elemento que se escapa de estas descripciones y vale la pena analizarlo, ya que en redes sociales y en prensa tiene un espacio ganado y atrae un grupo más amplio que los otros casos, aunque su investigación muchas veces caiga en errores, aunque esté impulsado por la vocación. 

El estallido social, es un escenario necesario para analizar este tipo de conductas. Lo decía Walter Benjamin en 1939: “sólo la guerra hace posible movilizar todos los medios técnicos del tiempo presente, conservando a la vez las condiciones de la propiedad” (Benjamin, 1989). Si bien el único que creía que el estallido social era una guerra, fue Sebastián Piñera (Andrews, 2019), definitivamente fue un conflicto que movilizó fuerzas armadas y de orden y a la ciudadanía. Este periodo de tiempo, permite analizar de mejor manera la producción de contenido, similar y simultáneo y a la vez analizar sus repercusiones y estrategias. Es necesaria esta reflexión, ya que no solo entender los hechos como fueron ocurriendo es una cuestión relevante de comprender, también vale la pena estudiar cómo estos planteamientos se fueron modificando y fueron tomando posesión en las bocas de los ciudadanos gracias a los escritos de autores que tomaron vocerías activas dentro de este conflicto. Por último, este periodo de tiempo da a entender que la transición como periodo posterior a la dictadura de Augusto Pinochet, no ha concluido y que el malestar expresado, es producto a todo ese lapso de tiempo, tal como lo planteaban las consignas durante las protestas: “no fueron 30 pesos, fueron 30 años”. Quizás sea temprano para decirlo, pero puede ser este el hito que marque el quiebre en la transición y sea el inicio de una nueva etapa para el país. Las voces activas durante este proceso serán claves para que la ciudadanía pueda comprender lo que se vivió durante esos días y sus voceros cumplen un rol fundamental en esto. Quizás el ejemplo se salga un poco del tema, pero el Padre las Casas fue conocido por su denuncia lo que posteriormente llevó a un cambio de la mentalidad y al fomento de un cambio en las normativas y en la mentalidad de los conquistadores. Además, al momento de estudiar aquel proceso, fue gracias a sus escritos que se pudo comprender mejor el proceso (Casas, 1552).

Es un periodo en el que se critican los 30 años de transición, hay una desconfianza y una crisis de credibilidad, por lo que toman fuerzas otras figuras, otras que difunden ideas políticas.  El análisis entonces de estos textos surgidos a raíz del estallido social, ayudaría a entender la opinión pública que se forja a raíz de la lectura de estos textos y a entender el proceso vivido. Surgen en muy breve plazo escritos políticos, filosóficos y sociológicos, que pueden ayudar a la posible resolución del conflicto o al menos comprender lo sucedido para tomar rutas de trabajo. Medios de comunicación entonces llenaron páginas con hechos acaecidos, opiniones y análisis de expertos. De la misma manera, surgieron así ensayos. 

De los autores analizados, se seleccionaron tres que representaban mejor el rol de la vocería del estallido, pero que además tenían fuerte presencia en medios de comunicación, redes sociales y círculos sociales, de tal manera que su postura marca pautas y tendencias en un grupo amplio de personas. Es por esto, que se trabajó con tres libros: “Big Bang” de Alberto Mayol; “El desborde” de Eugenio Tironi y “Rebelión” de Jorge Baradit. 

Los tres seleccionados cumplen con la descripción de intelectual en su terminología técnica o vocacional como se planteará más adelante. Eugenio Tironi y Alberto Mayol con grandes trayectorias en la academia, en la política y participando activamente en medios de comunicación y Jorge Baradit con publicaciones que han sido best sellers y una amplia palestra en la que despliega su pensar (García J. , 2017).

Según la biografía que expone la página Tironi.cl, Eugenio Tironi es sociologo Es doctor en Sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Es miembro de número de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Ha sido investigador y profesor universitario en Chile y en el extranjero. Actualmente es docente en la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica e integrante de su Consejo Consultivo. Ha publicado decenas de artículos especializados y es autor, coautor y editor de más de 30 libros. Por último tiene una agencia de comunicaciones y asesorías que lleva su nombre. Es columnista regular del diario El Mercurio (Tironi, 2020).

Alberto Mayol también tiene su propia página, en la que se describe como sociólogo de la Universidad de Chile. Es licenciado en Estética Universidad Católica de Chile y magíster en Ciencia Política Universidad de Chile, DEA Teoría Sociológica Universidad Complutense de Madrid, dr. en Sociología Universidad Complutense de Madrid. Como académico, trabaja como asociado en el Departamento de Gestión y Políticas Públicas de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago de Chile. La orientación de su investigación está dirigida hacia la sociología de la cultura, sociología política, ética económica y sociología del arte. Autor de diversas publicaciones sobre dichas temáticas (Albertomayol.cl, 2020)

En tercer lugar está Jorge Baradit, quien tiene estudios de arquitectura en la escuela de Arquitectura y Diseño de la Universidad Católica de Valparaíso y posteriormente estudió diseño en la Universidad de Viña del Mar. Desde el año 2005 se dedica a la escritura, compatibilizando ambos trabajos, hasta que en 2015 pudo dedicarse completamente a la escritura con 15 libros publicados a la fecha (Wikipedia, 2020).

Ensayo urgente

El conflicto social en Chile comienza la tarde del 18 de octubre. Tal como nombran el 15M al caos español, en algunos casos se le llama 18-O a lo sucedido en Chile.  Las fallas en el Metro de Santiago, más las protestas convocadas, movieron a una masa multitudinaria de personas a través de las calles de Santiago. Ese fin de semana, muchas personas a lo largo de todo el país y espontáneamente se juntaron en plazas, parques y calles a plantear su descontento, a tratar de buscar explicaciones. El descontento se hacía notar por sobre todo en redes sociales, medios en los que las personas iban expresando su malestar y denunciando distintos hechos violentos, pero fue ese fin de semana que se asentó el estallido y continuó por meses después. ¿Qué pasó? Se preguntaban muchos. 

Las publicaciones comenzaron a aparecer en diciembre de ese año. El libro de Alberto Mayol y el de Jorge Baradit aparecieron ese mes. Incluso, Mayol comenta en algunos párrafos que el conflicto está en la cima, cuando el está terminando su ensayo. Por último Eugenio Tironi publica su ensayos en marzo del año 2020. Entre dos a cinco meses en publicar se demoraron los autores seleccionados (y en general quienes tenían algo que aportar a este conflicto). 

Al contrastar estos casos, los libros de Baradit y Mayol, al apresurarse, se pierden los desenlaces de este estallido. Lo que propone Mayol en su texto “El Big bang”, sin embargo se excusa el apremio ya que su libro no da cuenta tanto de los hechos ocurridos ni trata de elucubrar sobre lo que sucederá, sino que más bien se centra en recalcar un “te lo dije”, basándose en sus publicaciones anteriores y otros argumentos. En el caso de Baradit, el apuro podría ser justificable, ya que dentro de sus publicaciones anteriores, no se relata un posible conflicto, si no que se centra en narrar la historia de Chile de manera coloquial. “Rebelión” es una crónica, mezclada con una columna de opinión extensa sobre lo que el estallido social significa para él. Pero entre los primeros libros en apoderarse de las vitrinas a nivel nacional, fue el de Jorge Baradit. 

La propuesta

No se juzga a un libro por su portada, se dice comúnmente, pero en este caso vale la pena dedicarle algunas líneas a lo que ocurre en estos libros. En primer punto el título de las obras. Alberto Mayol usa “El Big Bang”. Este término se utiliza 38 veces en su libro para referirse al estallido social. Big Bang es una teoría con la que se da explicación al inicio del universo, como una especie de estallido, en cuya expansión se fue creando el universo. “Antes del Big Bang no existía espacio, ni tiempo. Más bien, los físicos creen que el Big Bang creó y extendió el espacio mismo. Un proceso que hasta hoy sigue ocurriendo” (Enterarse, 2020). El Big Bang es origen, es el inicio de un gran proceso. El periodista Fernando Paulsen comenta sobre esto añadiendo “Alberto Mayol nos trae un libro que está lejos de vanagloriarse de otro anterior donde pronosticó buena parte de lo que está pasando. Lo que sí hace es ordenar elementos cuando más se necesita de perspectiva. Y ese orden de eventos y decisiones es bien elocuente y explosivo. Como un big bang, medio segundo después de producido” (Mayol, 2019). Con este título también se da cuenta de un cambio, de una nueva etapa. Nada fue igual después del Big Bang y quizás nada sea igual después de este big bang. Por otra parte en esta portada la imagen no parece tener mucha relación con el contenido ya que solo aparece una bailarina en plena protesta. 

Para Eugenio Tironi, lo que ocurrió fue la última gota que rebalsó el vaso: “El desborde”. En este caso el término “desborde” se utiliza 17 veces y también siempre para hacer referencia al estallido social. “’Desborde’ y no ‘estallido’ recalca. El segundo es ‘una energía reprimida que se expandió y su núcleo es la desigualdad’, y el desborde responde a desigualdades múltiples —tantas como demandas han aflorado— y al centro está ‘una noción de justicia e igualdad que se fue haciendo cada vez más distante de la vida real’. Distante en la medida en que ‘el modelo’, esa narrativa que derecha e izquierda adoptaron, fue mostrando grietas. Y no se encaró, dice” (Vial M. S., “Hay que dar por muerto el modelo. De esta crisis no se sale sin un chivo expiatorio”, 2020) describe la introducción de la nota de El Mercurio para dar a conocer el lanzamiento de Eugenio Tironi y explicando a su vez el origen del nombre. La imagen también alude a esa gota que rebalsó el vaso, con la imagen de una ola en la orilla del mar. 

Pero no solo eso, el desborde genera una reacción que a Tironi le parece que hay que observar y cuidar: “El desborde es siempre inesperado. Siempre siembra alarma, desconcierto, perplejidad. La primera reacción es negarlo y, enseguida, minimizarlo y creer que es más abordable de lo que realmente es. El desborde desata siempre respuestas paranoides que conducen a ver tras él la acción de una fuerza exógena, extranjera, enemiga. Todas estas reacciones, aunque naturales y quizás inevitables, lo cierto es que hacen perder un tiempo precioso”. (Tironi, El desborde, 2020). El objetivo del texto es cuidar entonces que esto ocurra. Que el desborde siga su camino y “canalizar y procesar el desborde y evitar así que este se transforme en el combustible de una salida caudillista o autoritaria” (Tironi, El desborde, 2020), haciendo una reflexión sobre las distintas situaciones que terminaron por colmar la paciencia de la ciudadanía, generando el “desborde”. 

Jorge Baradit es un poco más explicito. Su libro se llama “Rebelión” y la imagen de la portada es la caricatura de Pedro de Valdivia siendo decapitado con una cuerda. Vale la pena mencionar que las portadas de Baradit, tienden a ser ocupadas por un personaje histórico archiconocido en el país a los que se le dan características polémicas, como una Gabriela Mistral con la cabeza rapada. Todo lo de esta portada antecede lo que se encontrará al interior del libro. Así lo explica el autor en el mismo libro, al utilizar por única vez el término “rebelión. “Ni hablar del significado detrás de la destrucción de monumentos a militares y conquistadores españoles. Si uno hace el ejercicio de sumar lo que hay detrás de cada uno de esos montones de piedra o bronce, descubre a un pueblo postergado, hecho de mestizos, indígenas y trabajadores y puede pensar que todo esto se trata de la rebelión histórica del gran pueblo chileno, excluido del poder y los privilegios de una clase que se instaló durante la Colonia y que, después de la Independencia, se las ha arreglado para mantener su parcela de poder a través de diferentes mecanismos” (Baradit, 2019).

Se puede continuar comentando el contenido que se expone en los textos. En el desarrollo de su libro, Alberto Mayol explica lo ocurrido aclarando que el descontento comienza con las grandes protestas del año 2011 y las que le siguen a raíz de esta: “Como se ha señalado, la crisis ya es visible en 2011. Pero Aristóteles, en su teoría sobre la tragedia griega, decía que una cosa es la “crisis”, cuando los hechos revelan una contradicción que se ha encarnado, y otra cosa es el “reconocimiento”, esto es, cuando los personajes pueden comprender que efectivamente la crisis ha ocurrido. 2011 es la crisis, 2019 es el reconocimiento” (Mayol, 2019).

Mayol describe el hecho, como una secuencia de protestas con un tema principal que se dieron en el país entre 2011 y 2019 “La historia del ciclo 2011-2019 se caracteriza por un enorme despliegue de energía social, cuyos puntos clímax son 2011 (movimiento estudiantil), 2012 (movimientos en regiones), 2016 (No+AFP), 2018 (movimiento feminista) y 2019 (estallido sin nombre). Una leve caracterización de estas etapas de expresión de la impugnación es relevante” (Mayol, 2019), describe el autor.

Pero el argumento principal de Mayol, además de dar explicaciones, se centra en decir que él avisó que esto vendría y que no le creyeron. Por ejemplo, usa frases como “nuestra argumentación (hecha carne en publicaciones desde 2011)” o “Esta noción ha sido en rigor la más difundida respuesta a la tesis central que dio origen a la discusión del malestar después de los movimientos sociales de 2011, resumida en el título de mi libro El derrumbe del modelo (2012)” y “La fractura del modelo se produjo en 2011. Fue entonces cuando enuncié la tesis del derrumbe del modelo. Comenzó en un artículo para la revista Anales de la Universidad de Chile. Lo entregué el 4 de julio. Todavía no llegaba el momento más caliente de dicha movilización”. Así mismo aprovecha la tribuna para cuestionar a muchos otros que lo criticaron por plantear que vendría una gran crisis. A esto, también se refiere Tironi en su texto y destaca “Claro, ahora cuando se mira en retrospectiva, parece fácil identificar los factores que gatillaron el desborde del 18-O. De hecho, hoy se agolpan los analistas que muestran papers, informes, libros y columnas donde dicen haberlo pronosticado. Pero como decía, los desbordes no se pueden anticipar ni evitar” (Tironi, El desborde, 2020).

Tironi en su teoría reflexiona sobre el malestar o el desborde como lo llamó él y plantea que esto se debe en parte a una cuestión generacional. “La historia comparada enseña que cuando las sociedades han enfrentado un hecho traumático —una guerra, un golpe militar sangriento, un genocidio, una violación masiva de los derechos humanos—, es la tercera generación la que se levanta a hacer las preguntas y a cuestionarse el orden heredado; no la generación que vivió el trauma, ni tampoco aquella que la sigue inmediatamente; esta opta por no importunar a sus padres reviviéndoles el dolor” (Tironi, El desborde, 2020). 

Baradit en sus 52 páginas, hace una crónica mezclada con opinión, en la que relata lo que le ocurrió ese día y su rol como activista en los días que siguieron, poniendo música desde su casa o participando como expositor en un diálogo ciudadano autoconvocado en Plaza Ñuñoa. Pero también toma un rol activo en cuanto a la crítica, cuestionando dichos de autoridades, el actuar del gobierno o la Constitución actual y la necesidad de modificarla. 

Influencer político

En su rol de intelectual estos escritores han sabido dar respuestas y si es que no, al menos un momento de reflexión para considerar lo ocurrido. Así sea un desborde, un big bang o una rebelión, sin duda han sabido llenar espacios que quedaban para dudas con sus distintas teorizaciones. Pero escribir un libro ya no es lo único para la divulgación de ideas en estos tiempos. En una primera instancia estos cuatro autores también han tenido cabida en medios tradicionales como prensa escrita, televisión y radio, a los que fueron invitados a conversar y analizar los distintos aspectos del estallido social. 

“La semana de la crisis política y social vista desde cuatro costados” publicaba el domingo 27 de octubre el diario El Mercurio. Allí se invitaba a exponer a Carlos Ruiz, Daniel Mansuy, Loreto Cox, y Eugenio Tironi. Abre la pieza Tironi exclamando “Aunque los sociólogos, psicólogos, antropólogos estemos de moda, esto es político y la salida es también política”. En la misma nota, Tironi reflexiona sobre lo que ocurre, el descontento que existe entre la gente y las elites, los ministros que pareciera que “viven en un mundo paralelo” (El Mercurio, 2019). Patricio Fernández puede apoyar este planteamiento, ya que señala que efectivamente esto nació como un meme y un llamado a protestar de estudiantes del Instituto Nacional. En su texto lo describe así: “Esto de invitar a evadir, me dijo Rodrigo, «fue idea de unos chiquillos del Instituto» que acababan de crear una cuenta de Instagram llamada @CursedIN. Según sus creadores, lo hicieron «para salir de la monotonía», como «un ejercicio de distensión»” (Fernández, 2020).

Estos autores tienen un público fidelizado y generan pautas de conversación en base a sus opiniones sobre distintas temáticas, en este caso, sobre la contingencia vivida en octubre y en los meses posteriores. Esto ayuda en muchos a formarse ideologías, tomar decisiones y realizar acciones. Usando el neologismo de márquetin, se eligieron a personajes que funcionan como “influencers” políticos. 

Partiendo desde la base, influencer significa influenciador en inglés. Alguien que influencia. La Asociación de interpretes y traductores del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, define influencer como “aquella persona capaz de influenciar a otras personas a través de las redes sociales, su medio de publicitarse o comunicarse con el resto del mundo. Los influencers se dedican a publicitar y presentar productos de belleza, marcas de ropas, restaurantes, aplicaciones, actividades, y un sin fin de etcéteras que más tarde sus seguidores querrán adquirir para estar en tendencia como ellos” (Juridiomas traductores, 2019). La revista Entrepreneur en 2018 publicó un artículo en el que se preguntaban si valía la pena contratar un influencer. Aquí se hace una descripción de este grupo: “A person, usually young and attractive, who creates a rich social media fantasy life, into which they will happily slip a glowing reference to your product in exchange for free stuff or a small fee. This allows you, as a business owner, to create an ad without hiring models or photographers” (Detwiler, 2018) en resumidas cuentas, una persona que promociona productos a través de sus redes sociales. “Everyone wins!” destaca la revista. Esta estrategia ya lleva cerca de 5 años siendo utilizada en márquetin alrededor del mundo. Un caso de la influencia que estas personas ejercen sobre la sociedad, es el día que Kylie Jenner, empresaria y farándula estadounidense publicó un twitt el día 21 de febrero de 2018 diciendo: “sooo does anyone else not open Snapchat anymore? Or is it just me… ugh this is so sad”. Jenner tiene más de 24 millones de seguidores en sus redes sociales. Este twitt le costó a la empresa Snapchat más de mil millones de euros (Gartenberg, 2018).

Pero qué pasa con aquellas personas que no promocionan productos en sus redes sociales, pero que sí promocionan ideas. El caso de Jenner puede ser un ejemplo. Una joven famosa de los Estados Unidos que con un par de caracteres hace caer a una empresa multimillonaria. De la misma manera en que estas personas utilizaron redes sociales para promover productos, también comenzaron a aparecer quiénes también promocionaban ciertos estilos de vidas y conductas. De todas maneras, siendo considerados influencer, como instructores de yoga, cocineros que promocionan vida saludable, entre otros. La gracia de ser influencer es que “Pueden poner a tu marca delante de los ojos de aquellos que encajan con tus buyer personas, pero que han quedado fuera de tu segmentación o a los que no eres capaz de llegar por tu cuenta” (Audiense, 2020). 

Con las redes sociales la información se democratizó. Ya no hay que comprar diarios o ver TV para poder leer noticias, ver publicidades o conocer nuevas ideas. Aprovechar estas instancias para propagar ideas, entonces vendría siendo el objetivo que plantea Audiense de llegar a un nuevo target, uno al que no se podía acceder solo estando en medios tradicionales. Audiense recoge las palabras de Inma Ferragud Head of Social Media en GroupM España, quien recalca que “Los llamados influencers se vuelven cada vez más relevantes a la hora de llegar a otros consumidores potenciales, no solo a los clientes actuales, sino también a los de los próximos 15 años” (Audiense, 2020).

Pero hay otro tipo de influencer, aquellos que promueven ideas políticas. Un caso emblemático del año 2019 fue Greta Thunberg, quien a través de redes sociales logró movilizar a millones de jóvenes alrededor del mundo en pro del medio ambiente. Se coordinaban reuniones por Facebook, y un hashtag “Friday for future” y que ahora es una marca registrada (El Mercurio, 2020) e incluso la joven sueca se atrevió a ironizar con mandatarios a través de su Twitter (García, 2019). Thunberg a través de redes sociales, logró sentar su discurso, lo que la llevó a ser galardonada e invitada a grandes instancias como Naciones Unidas y COP25. 

Como este, existen cientos de casos, como fue Barack Obama y su cuenta @plotus en twitter y su sucesor Donald Trump quién más de alguna polémica ha causado con sus dichos en esta red social. Así mismo hay muchos parlamentarios y autoridades de Estado en Chile que hacen uso de estas plataformas para sentar sus propuestas e ir conectándose con sus seguidores, entregar mejores informaciones o informar a más personas. 

Al hablar de influencer político, ya no solo se hace mención al su rol de intelectual desde las definiciones otorgadas que apuntan al rol técnico, del estudio y conocimiento, sino que es más pasional, desde la vocación. También se destaca el rol que cumplen estos autores a través de nuevos medios que poco a poco han estado reemplazando a las plataformas tradicionales y esto es visible con la migración de medios conocidos como Diario Financiero, Revista Capital, Revista Paula y otros a plataformas como Facebook, Instagram entre otros, desde los cuales publican sus informaciones (además de contar con plataformas que alojan estas historias) y el surgimiento de nuevos medios de comunicación que únicamente usan redes sociales, como Interferencia en Instagram. Es por esto que se analizan a Baradit, Mayol y Tironi desde la influencia también que ejercen a través de redes sociales, viendo la cantidad de publicaciones, compartidos y métricas propias de estos medios.

Entonces un influencer político sería aquel promotor de ideas sociopolíticas, que usa las redes sociales para divulgarlas y a través de estos medios logra la conexión y conversión de personas en un rango más amplio social, geográfico y etario, que aquel que usa únicamente medios tradicionales como prensa o publicaciones para la difusión.  

Se recalca esta cuarta dimensión del intelectual, porque hoy en día las personas cada día se informan más por redes sociales y usan más estas plataformas no solo para la entretención, si no que para el aprendizaje y para la información también. Así mismo, sentar pauta de opinión a través de ellas, genera una vocería que abarca a más grupos de personas en distintas locaciones geográficas a la vez y de distintos grupos socioculturales. Por lo mismo, es más fácil plantear las bases de pautas públicas con las que se les dará cuerpo a los debates políticos. 

Partiendo por una cuestión base, al día 12 de enero, el libro de no ficción más vendido era el de Baradit y en tercer lugar el de Mayol, según datos publicados en El Mercurio y basado en consulta a librerías. Alberto Mayol, Jorge Baradit y Eugenio Tironi usan sus redes sociales para comunicar sus diversas publicaciones, actividades y opiniones. Entonces al sumar las definiciones de intelectual como alguien que sienta pautas de diálogo como se planteó anteriormente y además utilizar las redes sociales para difundir estas ideas, ya no solo medios tradicionales, como libros o diarios, estos intelectuales estarían además pasando a la categoría de influencer. 

Jorge Baradit acumula más de 5 mil amigos en Facebook y más de 120 mil seguidores y más de 330 mil seguidores en Twitter. Alberto Mayol, en su página de Facebook cuenta con 31.980 seguidores (agosto 2020) y 277 mil seguidores en Twitter. A su vez, Eugenio Tironi utiliza más Twitter para exponer sus ideas y opiniones. En esta red social cuenta con 102 mil seguidores. Según los estándares chilenos, se considera influencer a un personaje con más de 10 mil seguidores, dependiendo también de la red social, pero esa sería la base para todos. Estos autores sobrepasan con creces ese límite.

Por otra parte, también es posible analizar la actividad que tienen en Twitter. Eugenio Tironi suma en total 7.480 twitts. Alberto Mayol suma mil más y Jorge Baradit cien mil quinientas publicaciones. 

Twitter se diferencia de Facebook por su forma de hacer aparecer las publicaciones en la página de inicio de las personas. Estas redes sociales funcionan con dos opciones principales: el muro personal, que es el sitio en el que las personas publican su contenido y el feed o página principal, que es donde el usuario ve lo que otros escriben. Si en Facebook alguien sube algún contenido y este contenido recibe mucho compromiso (likes, comentarios, clicks o compartidos), este contenido aparecerá más veces en la página de inicio de un usuario, sobre todo si ese usuario tuvo alguna acción sobre ese contenido. Es por esto que es más plausible que un contenido en Facebook tenga muchas más reacciones que un posteo en Twitter y es porque aparece más veces y queda por más tiempo visible a las personas. En el caso de Twitter es temporal. Ese post dura un día o menos, según la cantidad de cuentas que un usuario siga. Mientras más usuarios activos, más rápido se actualizará la página de inicio invisibilizando posteos más antiguos. 

Para comenzar, se analizará el estilo y forma de Baradit para poder conectar con su público. En una exposición para historiadores en la Universidad Católica, varios de los presentes cuestionaron al Jorge Baradit por su estilo y por su formato de escritura, a lo que respondió en primera instancia que creía que su popularidad se debía a que había modificado su lenguaje, haciéndolo más sencillo. Según consigna la nota “explicó que una de las plataformas que le había permitido desarrollar un lenguaje más simplificado era Facebook. ‘Se debe hablar en el lenguaje del interlocutor’”. Y fue también a través de Facebook que el autor promocionó todas sus actividades y muchos de sus planteamientos, alcanzando sobre las mil reacciones bastante seguido.

El día 19 de octubre Jorge Baradit publicó en Facebook su primera reacción después del estallido social y era un video sobre una protesta en Plaza Ñuñoa en la que la gente que aparece canta “el pueblo unido jamás será vencido”. Dicha publicación alcanza los mil setecientos likes y reacciones. En la publicación se lee “Hoy con vecinos de todas las edades, hastiados, cansados de un modelo que exprime y no da nada, ni un centímetro de respiro. Viendo con estupor como el presidente se anota un momento histórico infame: ‘estado de excepción’ y militares en la calle por primera vez desde la Dictadura (para ‘controlar’ a la población). Nuevamente sin entender que esto es un síntoma, que hay que atender y no un problema que hay que aplastar. Ver a uniformados en traje de combate entrando en La Moneda es una derrota penosa de un sector que históricamente ha sido incapaz de resolver la democracia sin violencia”. Este post alcanzó las 1.6 mil reacciones y 1.4 mil compartidos. 

El día 20 de octubre hizo una publicación en la que se refería a las palabras del Presidente Sebastián Piñera en la que decía “estamos en guerra”. Ante esto cuestiona la frase y la compara con George Bush jr. Cuando declaró la guerra con Irak. Esta publicación alcanza las mil novecientas reacciones y más de mil veces fue compartido. El día 24 de octubre, adjunta una fotografía de una protesta con chaquetas amarillas y compara esta actitud con el nazismo. “Es de manual, de ahí salieron las camisas negras de Mussolini y las camisas pardas de Hitler, de grupos de choque y autodefensa, desde barrios e industrias”, dice el post. Esta publicación fue compartida más de dos mil cuatrocientas veces. 

A partir de ahí las publicaciones ya se dirigen hacia el tema de una nueva constitución y el día 26 de octubre publica una fotografía en las escalinatas de la municipalidad de Ñuñoa, rodeado de gente explicando las implicancias de una nueva constitución. Esta foto tiene más de mil reacciones. 

También tiene bastantes intervenciones en distintos diálogos ciudadanos y asambleas a lo largo del país, mostrndo imágenes en la que aparece él, pero también distintas personas que fueron a estas actividades. Esto gusta a los seguidores, ya que a aparecer en las fotografías, también aumenta el compromiso de estos como seguidores. 

“Creo que Piñera debería renunciar” comienza una publicación suya del día 5 de noviembre. Entre más de mil palabras de su posteo, describe porqué cree que el mandatario debía dejar su cargo. Entre sus argumento expone que el presidente no tiene una conexión real con el país. Este posteo alcanza los dos mil novecientos compartidos y dos mil trescientas reacciones. Luego el día 11 de noviembre publica una foto de Plaza Dignidad iluminada de noche y llena de gente con un comentario que comienza “Hay que celebrar el anuncio de nueva constitución para Chile”. Esta imagen fue 2 mil cien veces compartida. 

El autor durante los momentos más álgidos del estallido social postea casi a diario. Si es que no son actividades en las que participa como panelista, son comentarios propiso respecto a alguna novedad sobre el estallido social. Los comentarios están cargados de crítica y cuestionamientos a las decisiones de gobierno y en cada uno de ellos tiene un mínimo de 200 reacciones y 200 compartidos. Los que mayor participación tienen, alcanzan los las dos mil reacciones y más de dos mil compartidos. Una publicación así tiene un alcance de más de 10 mil personas, es de decir, que esa cantidad de gente al menos vio el post, sin que necesariamente haya tenido un compromiso con el (darle like, darle click o compartir). En muchas ocasiones acompaña sus comentarios con datos históricos o análisis propios. Este mismo estilo, tal como el mismo comenta, se replica en su libro. 

EL día que mayor actividad tuvo una de sus publicaciones, fue el 1º de diciembre del 2019. Ese día, publicó:

“Piñera ofreció devolver los treinta pesos cuando la protesta ya hablaba de las AFP; ofreció una agenda social pobre cuando la gente ya estaba pidiendo nueva Constitución; cambió de gabinete cuando ya la calle coreaba pidiendo su cabeza. Siempre llegó tarde, mal y a medias; porque tiene la costumbre del patrón que no tiene voluntad de justicia social y suelta la migaja cuando ya se ha salido todo de madre y no queda nada más por hacer. No le resultó traer paz con sus medidas insuficientes, entonces optó de nuevo por la guerra. Después de un mes de manifestaciones DECIDIÓ que nada satisfaría a este pueblo insaciable que pide lo imposible de puro lleno y se convirtió en George Bush 2001, leyes patriotas antitodo y subirle el volumen a la represión indiscriminada para desalojar las calles porque había un “enemigo poderoso” del que no hemos visto detenidos, pruebas o evidencias en más de 40 días. A toda costa desalojar las calles sin importar si el clamor del país había sido o no contestado. A desalojar las calles. Comenzaron las “encerronas” en plaza Baquedano que concluyeron con manifestantes pacíficos arrojándose al Mapocho para escapar de la violencia de los pacos. A desalojar, mierda. Cada vez que apareció en televisión fue para halagar a una institución que está internacionalmente condenada por su brutalidad, por sus abusos sexuales incluso a menores, por tortura y mutilación. No sé si los partidarios que quedan de este gobierno sabrán que este momento pasará a la historia como el estallido social que el presidente Sebastián Piñera reprimió con un saldo de casi 30 muertos, miles de heridos y cientos de mutilados. En los libros de historia quedará como un hecho de sangre atroz. ¿Recuerdan cuando las calles estaban llenas de gente de toda edad, ancianos, familias con guaguas, personas con discapacidades, madres con sus hijos? ¿Se acuerdan cuando todo rebosaba alegría y esperanza? Todo eso había que hundirlo bajo una espesa capa de miedo.

La extrema violencia de carabineros logró su objetivo, alejar a la mayoría de los manifestantes pacíficos de las calles y dejar a los más duros, que usan la violencia, y a los delincuentes saqueadores ¿No debería haber sido al revés? Si, pero la política no es honesta. Sebastián Piñera solo sale en público para hablar de violencia o a alabar uniformados. Son sus ministros quienes hacen los acuerdos y dialogan. Él está para combatir su guerra. Resucita el viejo dogma: “Yo o el caos”. Se autopresenta como el héroe de la pacificación de Chile, pero en realidad es quien nos tiene sumidos en esta, su guerra personal. Cuando tu objetivo es SOLO el orden, piensas que porque ya amedrentaste y mandaste para su casa al millón de personas pacíficas, solo te queda el problema policial y listo… zafaste. Pero todo sigue ahí, Sebastián. TODO. La gente se va a sus casas, pero solo a seguir acumulando frustración y esperanza mientras no vea caminos para cambiar lo que produjo el estallido. Incluso, muchos de tus aliados sentirán la tentación de comenzar a echar pie atrás los acuerdos, la nueva constitución, los plebiscitos, al ver las calles más vacías. Que no se equivoquen, fue tu violencia la que sacó a la mayoría de las calles no tus soluciones. La molestia sigue ahí mientras no entregues AL MENOS una hoja de ruta para los cambios estructurales a los que te comprometiste:

– Cómo y cuándo vas a modificar las AFP

– Cómo y cuándo vas a modificar la salud

– Cómo y cuándo vas a mejor las pensiones

– Cómo y cuando vas a mejorar el sueldo mínimo

– Cómo y cuándo vas a solucionar la deuda estudiantil

– Cómo y cuándo la comisión para investigar y castigar las violaciones a los DDHH

No te engañes. No peleamos 30 años para que los pacos y los saqueadores sean los protagonistas. La esperanza sigue viva, magullada, golpeada y descansando de las lacrimógenas, pero viva y expectante. Porque eso debes entender. Es muy importante que lo entiendas: No hay miedo, hay esperanza. Mucha esperanza. Y un pueblo con esperanza es la fuerza más poderosa que existe.

Esta publicación alcanzó las 12 mil reacciones, fue compartido más de 22 mil veces y tuvo 1.200 comentarios. Desde el inicio del conflicto, esta es la publicación con mayor cantidad de reacciones en el muro de Facebook de Jorge Baradit. 

El día 26 de diciembre anuncia la publicación de su libro “Rebelión”, publicando la imagen de la portada y lo acompaña con un mensaje más breve de lo que acostumbra “18 de octubre de 2019. REBELIÓN. Viernes 27 de diciembre en librerías. Formato pequeño, para disminuir el costo al mínimo, las regalías se donarán a las víctimas de trauma ocular severo. Fue un trabajo arduo, difícil y contra el tiempo, con todo amor por este proceso que vio regresar al ‘pueblo de Chile’. Un abrazo y mi cariño incondicional a todos”. Esta publicación es la que más interacciones tiene desde el inicio del estallido social, alcanzando las 3.5 mil reacciones. 

Como influencer político Jorge Baradit cumple con lo planteado, siendo una persona que promueve sus ideales y sentires políticos a través de sus redes sociales. Es constante en las publicaciones y la gran mayoría de sus posts en Facebook lo tienen a él como personaje principal. A través de su red social, el escritor comunica sus distintas actividades, explica distintos procesos, y difunde sus ideas. Esta cantidad de seguidores, le ha merecido ser best seller en varias oportunidades con distintos libros. Además, durante el conflicto social, participó en asambleas a lo largo del país (como él mismo promociona en su red social). Como influencer político se ganó un espacio en distintos canales de televisión, programas de televisión y apariciones en prensa y por sobre todo, la confianza de un grupo importante de la ciudadanía. 

Alberto Mayol en su perfil de Facebook tiene cerca de 4.500 amigos y más de 31 mil seguidores. Tiene muchas menos reacciones de las que tiene en promedio Jorge Baradit. De todas maneras, al día 12 de enero, era el tercer libro más vendido de no ficción. 

En Facebook no sigue aso a paso con la misma regularidad como lo hizo Jorge Baradit, pero de todas maneras publicita sus actividades, como charlas, apariciones en prensa y el día 18 de diciembre, a dos meses del estallido, anuncia la publicación de su libro. A diferencia de Baradit. Mayol no expone grandes ideas en su Facebook directamente, si no que replica sus apariciones en prensa y otros. También tiene un canal en YouTube en el que publica todas sus apariciones en prensa. En esta red social, el sociólogo tiene más de 21 mil seguidores y en general sus videos suman más de 10 mil reproducciones cada uno.  

El caso de Eugenio Tironi también se sale un poco de la norma, ya que el no solo postea sus publicaciones, también se promocionan su actividades a través de las redes sociales de su agencia Tironi, por tanto se abordan dos públicos, aquellos que siguen al autor y quienes siguen a la agencia de comunicaciones, que podrían ser dos grupos socieconómicos y etarios distintos. 

Eugenio Tironi tiene mucha más participación en Twitter. Además, el tiene una agencia de asesorías y comunicaciones. A través de las redes sociales de esta agencia también se publicitan las actividades de Tironi. En Twitter, desde el día 18 de octubre, Eugenio Tironi en su twitter @eugeniotironi retwittea cosas de otros. Algunos son políticos, personas naturales, medios de comunicación. Es hasta el día 20 de octubre en que comenta algo propio. “Los chalecos amarillos chilenos no se rebelan contra el Estado: lo reclaman, o lo asumen en sus propias manos”. Esta publicación tiene 8 comentarios y 41 likes. El siguiente post que alcanza una cantidad considerable de reacciones es el día 22 de octubre en el que escribe “Hasta hace 30 minutos algunos decían q se necesitaban medidas concretas. Ahora los mismos dicen que se requieren medidas estructurales. La gente, creo, está cansada de medidas estructurales q tienen efecto cero sobre su fin de mes”(sic). Este escrito en su muro tiene 73 comentarios, 229 retwitts y 469 likes. 

El día 15 de noviembre utiliza el término “desborde” para referirse a la situación del país en un escrito que dice: “Desborde, controversias y creación de un mundo común. Gran acuerdo político por una nueva Constitución y una vida en paz”. Los comentarios restantes o son de otros autores, o publican sus opiniones expuestas en medios, como entrevistas y columnas. 

El día 11 de febrero, publica una noticia del diario español El País.y con ello comenta “Por esto, apruebo”, refiriéndose a la nueva constitución que se votaría meses después. Ya con pronunciarse sobre este respecto con una opción tan clara como elegir entre apruebo o rechazo, ya está declarando enfáticamente su postura política e ideología.

El día 28 de febrero, publica una foto en primer primerísimo plano de su libro, enfocando su nombre y lo acompaña con una frase “Disponible en todas las librerías”. Este comentario recibe 6 opiniones, 11 retwitts y 21 likes. 

Desde el día 18 de octubre Eugenio Tironi escribe o publica algún tipo de contenido propio o ajeno en su muro, teniendo actividad hasta 5 veces al día. Y el día 9 de marzo, Tironi comparte el comentario del parlamentario Pepe Auth sobre su libro: “Recomiendo lectura de publicación de Eugenio Tironi sobre el 18 de octubre y lo que estamos viviendo. Bien escrito, sin demasiada ostentación de lecturas previas y entrega buenas hipótesis y pistas para comprender la oportunidad que representa”.

La diferencia de la participación entre estos tres autores, podría ser una diferencia generacional o socieconómica. Incluso podría ser una noción de intelectual distinta entre los tres. Se tiende a creer que las ideas intelectuales o más serias vale la pena comunicarlas a través de medios tradicionales, por lo que Tironi y Mayol se quedan detrás de Baradit. Por su parte, Alberto Mayol hace mucho más uso de la red social YouTube, en la que acumula la gran parte de sus seguidores, publicando sus apariciones en prensa y otro tipo de contenidos, lo que deja atrás a Tironi y a Baradit. Tironi hace mucho más uso de los medios tradicionales para promover sus ideas e incluso tiene ciertos espacios asegurados por su trayectoria política e intelectual. Además, tiene una agencia de comunicaciones con la que puede promover de otras maneras sus contenidos, con lo que deja atrás a Mayol y Baradit. Es decir, cada uno tiene una estrategia comunicacional fuerte, que complementa con otras redes sociales, medios y actividades para influenciar sobre sus seguidores, promover ideas y estar en la palestra política, como observadores, analistas o “influencers políticos”. 

Transmedia y Baradit

En la época actual, muchas producciones, de cualquier índole, van acompañadas de las redes sociales. Artistas, escritores, cocineros, músicos, todos ocupan plataformas diversas para dar a conocer procesos y resultados a su público. Increíblemente, Walter en 1939 lo resumió con una muy atingente y contemporánea cita de Paul Valéry y que cita en su propia investigación sobre la producción de imágenes: “Igual que el agua, el gas y la corriente eléctrica vienen a nuestras casas, para servirnos, desde lejos y por medio de una manipulación casi imperceptible, así estamos también provistos de imágenes y de series de sonidos que acuden a un pequeño toque, casi a un signo, y que del mismo modo nos abandonan” (Benjamin, 1989). Es común escuchar lo “bombardeados” de imágenes e información que está hoy en día la población. Como tan bien lo describe Byung-Chul Han, con las redes sociales, las personas se han acostumbrado a consumir imágenes y recibir estímulos uno tras otro, sin tener un espacio de reflexión ante uno y otro. “La percepción serial es extensiva, mientras que la percepción simbólica es intensiva. A causa de su carácter extensivo la percepción serial presta una atención plana. Hoy la intensidad deja paso en todas partes a la extensión. La comunicación digital es una comunicación extensiva. En lugar de crear relaciones se limita a establecer conexiones” (Han, 2020). Considerando esto, entonces, la mejor manera de dejar clara una información con este sistema de imágenes es con la repetición. Sentar un discurso que con distintos métodos comunicacionales vaya repitiéndose una y otra vez hasta que, como se dice en inglés “is learned by heart” o hasta que quede plasmado en el corazón, como se le dice en ese idioma a aprender de memoria y de esta forma es más fácil de recordar o “volver a traer al corazón” según su etimología de esta palabra (Roccatagliata, 2020).

Las redes sociales entonces, al ser usadas de manera efectiva, pueden sentar discursos de manera permanente en el imaginario de las personas. En el caso que se está analizando, el uso de redes sociales es una estrategia (puede que intencional o no) de transmedialidad, con la que se ocupan varias plataformas para una misma narración. Un ejemplo claro para explicar este término,  es el caso de la saga Harry Potter, que cuenta con libros, películas, video juegos, parque de diversiones, fan fictions, obras de teatro… En fin, innumerables plataformas para contar lo mismo. “Lo cierto es que, contra todo pronóstico, se ha producido un acercamiento entre comunicación e informática, entre creación y digitalización. El hipertexto, al liberar al mensaje de la linealidad, al posibilitar diferentes formas de navegar por la web, ha acentuado el carácter inestable y elástico del texto electrónico, de forma que ha entrenado al usuario en tareas propias de edición: el texto además de ser leído, puede ser continuado, corregido, modificado, en suma: re-escrito y re-leído (así como redibujado, nuevamente guionizado o versionado en múltiples formatos” (García & Garcia, 2013). Los autores con esto se refieren a que con la interactividad que ofrecen los distintos medios en los que se van difundiendo las ideas de estos autores, es posible ir apoyando la misma labor de escritura. Por otra parte, los autores García y García consideran que con el internet, ya no solo se descargan los libros o la música, si no que experimentan a diario todo tipo de experiencias comunicativas en los que van adquiriendo nuevas informaciones, pero que en “en todo caso, valoran la interactividad, el hecho de poder participar de algún modo en aquello que recibe, en línea con lo que le promete, por ejemplo, la televisión digital” (García & Garcia, 2013).

En el caso de estos ensayos urgentes, no solo es una publicación tradicional en formato libro. Estos están acompañados de su respectiva difusión a través de prensa y está apoyada por la repetición en redes sociales. Además, muchos de los pasajes utilizados para la redacción de estos manuscritos, fueron previamente compartidos en medios o en redes sociales, por tanto, aquel que es seguidor de uno u otro autor, puede tener una conexión mayor con lo comunicado, que aquel que solo consume una parte en alguna de las plataformas utilizadas. Y si no fue un pasaje, al menos fueron pequeñas pistas, como lo hicieron Mayol y Tironi. 

El caso de Baradit llama la atención, porque utiliza dos citas formalmente y ambas son posteos. De todas maneras, habla con total propiedad de los temas antes mencionados y plantea posturas que pueden fácilmente ser posteriormente repetidas por sus seguidores y que están gestando una postura. Al recorrer las páginas de su libro en formato para Kindle, son varias las páginas que automáticamente aparecen subrayadas por varios otros lectores. Esta experiencia facilita la lectura, por mecanismos como la repetición, la cita, la interacción y la sensación de pertenencia.

Tal como comenta el autor en una charla en la Universidad Católica, su lenguaje es simple, “como para Facebook” (UC, 2016) y con este ejemplo el contraste se hace patente. 

Facebook Libro
 “Hay que visibilizar lo que ocurre en las poblaciones. Hoy estuve en Lo Hermida apoyando un operativo, dimos un punto de prensa y conversamos con la gente. Hace 3 días viven un infierno producto de una represión BRUTAL de carabineros que tirotean las casas, que solo en UNA noche produjo 205 lesionados de todas las edades, para lo que tuvieron que habilitar una enfermería en la unidad vecinal; que disparó lacrimógenas al interior de casas y produjo problemas respiratorios en niños y ancianos; allanamientos indiscriminados y golpizas a los moradores; helicópteros a baja altura durante la madrugada. Hoy pidieron apoyo porque temen una nueva noche de lo que ellos llaman ‘represalias’. No dan más. Son compatriotas, chilenos que merecen igualdad de trato. Aguante, Lo Hermida!!” 1.700 reacciones2.400 veces compartido  “Una tarde me llamaron urgente desde la población Lo Hermida. Llevaban tres días viviendo un infierno producto de la represión brutal de carabineros, que tiroteaban sus casas y que en solo UNA noche produjeron 205 lesionados de todas las edades, para los que tuvieron que habilitar una enfermería de campaña en la unidad vecinal. Esa noche habían disparado lacrimógenas al interior de las casas, lo que provocó problemas respiratorios en niños y ancianos; realizaron allanamientos ilegales e indiscriminados con golpizas a los moradores; los helicópteros que volaban a baja altura no los dejaron dormir durante la madrugada. Pidieron apoyo urgente para realizar un punto de prensa y denunciar porque temían una nueva noche de lo que ellos llamaban ‘represalias’. Durante la conferencia de prensa que realizamos con la cantante Denisse Malebrán, un dron de carabineros se mantuvo sobre nosotros a mediana altura. Todos los días pasábamos de la alegría por el despertar del pueblo chileno al miedo, la angustia de vernos enfrentados a una fuerza armada entrenada para golpearnos”. (Baradit, 2019)

Por otra parte, el primer comentario en Facebook que hace mención a la palabra Rebelión es del día 6 de noviembre en el que muestra fotografías de estatuas derribadas y decapitadas. Lo mismo que muestra en la portada de su libro. Esa publicación alcanzó las 2.300 reacciones y fue compartido más de 1.700 veces. En el comentario se puede leer “El derribe de estatuas específicas: O’Higgins, Portales, Pedro de Valdivia, Cornelio Saavedra, José Menéndez y la de un soldado, indican que esta rebelión de estratos mediosbajos (los mestizos de Salazar) tampoco es por ’30 años’. Es una interpelación histórica aún más profunda. Es por 200 años de poder oligarca autoritario y explotador”. 

Este tipo de estrategias ayuda a las personas a sentirse parte de la narración, aumenta el sentido de pertenencia al compartir las imágenes o el sentir de los autores. Ser parte de la escritura aumenta el compromiso de los fans en el proceso productivo. Esa participación, como aparecer en fotos, haber participado en los comentarios o haber recomendado contenido, involucra directamente al lector y lo fideliza. Entonces en un momento fue a una actividad con el autor, luego el autor publica una imagen en una red social, la imagen lleva una leyenda, que después aparecerá en la publicación de su libro y que posteriormente se usará en alguna publicación en medios que hablen del tema. 

Discusión

Los influencer políticos, son una nueva generación de intelectuales que se apoyan en distintos medios y específicamente utilizando la estrategia de transmedialidad para poder abarcar un publico mayor que solo aquellos que consumen un solo tipo de medio y de esta manera fidelizan a más personas. Su discurso es reiterativo, se apoya en imágenes, videos, multmedia y con esto se afirman también las estrategias del aprendizaje de manera de calar más hondo en sus fans. 

Estos autores con sus publicaciones y trabajo comunicacional sientan las bases del discurso político de las personas y con ello influencian sus decisiones. Luego del anuncio de una nueva constitución, los tres autores señalados en esta investigación afirmaron que optarían por la opción “Apruebo” para una nueva Constitución. Sumando a los tres, se está hablando de un grupo de más de un millón de personas que están escuchando sus planteamientos y que están forjándose una opinión respecto a esta materia. Si en la elección presidencial de Sebastián Piñera votaron poco más de 3 millones de personas y con poco más de un millón, ganó, aquí hay un grupo importante de personas que están considerando ir a votar el día del plebiscito y están tomando en consideración las opiniones, no solo de estos autores, sino que de todos aquellos que se han convertido en influencers políticos.  

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