Pingüinas revolucionarias: la construcción de las figuras femeninas en los paros del 2006

Introducción

En el año 2006, cientos de colegios y miles de estudiantes se movilizaron pidiendo una serie de cambios en el sistema escolar. Vistiendo sus uniformes, escolares de todo el país salieron a las calles. En un mar azul, blanco y negro, esta fue llamada la “Revolución Pingüina”. Sobre esa época hay dos libros escritos para jóvenes y adolescentes. En ambos se construye una imagen femenina que cae en bastantes clichés. Incluso a veces abusando un poco, logra construirla de manera irónica. De todas formas, se vuelve a caer en los mismos lugares comunes de siempre, como tener a la chica de premio, que no puede haber una mujer inteligente y amable o que finalmente, independiente del esfuerzo que se haga, si eres suficientemente bueno, siempre podrás tener a la chica al final de la historia. 

Origen

La teoría de cómo comenzó todo, no es clara. Algunos dicen que todo empezó con las protestas de un liceo en Talca, que pedía mejoras en su infraestructura. Le llamaban el liceo “acuático”, porque se inundaba con cada lluvia. Otra teoría es que un grupo de estudiantes del Instituto Nacional, tuvo durante un año, clases con un profesor que les explicó de qué se trataba la LOCE, la Ley Orgánica Constitucional de Educación que regía en ese entonces. Lo cierto es que en mayo el Instituto Nacional amaneció en toma y que al poco tiempo, otros liceos se le sumaron (La Tercera, 2006). Así comenzó la llamada “Revolución Pingüina”, protestas protagonizadas por escolares de Santiago y regiones. 

Esta fue una movilización que movió el piso al Gobierno, cediendo en varios puntos del petitorio y que finalmente abrió las puertas a las que vendrían, como fueron las movilizaciones del año 2008 y posteriormente 2011. 

Sobre esa época, no hay mucho escrito. A nivel literario, solo hay dos libros que relatan de alguna manera cómo fue ese proceso, pero siempre desde el punto de vista de dos estudiantes de colegios particulares. Hago la diferenciación, porque el tema no les afectaba a ellos directamente y aquellos particulares que se sumaron, fue “por apoyar la causa”. 

Así es como aparecen “Al Sur de la Alameda” y “Señoritas en toma”. El primero, fue escrito por Lola Larra, una mujer venezolana, que a su llegada a Chile, se encontró con estos paros. Pasó varias jornadas viendo cómo eran las tomas y cómo se organizaban los jóvenes dentro de los colegios. Por otra parte, está “Señoritas en toma”, escrito como un híbrido entre una autobiografía y una suma de otras experiencias similares, de adolescentes en colegios de monjas, del barrio alto de la capital. 

En ambos, prima la imagen femenina como líderes del movimiento. En ambos el uso de estas figuras, tiende a la caricaturización y a caer en estereotipos que llevan el resto de la narración a otras caricaturizaciones, como el uso político que se le da a los textos, sentar cuestionamientos sociales y de alguna manera, también entregar un manual de supervivencia para paros. Entonces en su afán de crear personajes fuertes, caen en lo opuestos.

Inteligente o Buena: escoge una

“La división de los sexos es, en efecto, un hecho biológico, no un momento de la historia humana. Ha sido en el seno de un mitsein original donde su oposición se ha dibujado y ella no la ha roto. La pareja es una unidad fundamental cuyas dos mitades están remachadas una con otra: no es posible ninguna escisión en la sociedad por los sexos. Eso es lo que caracteriza fundamentalmente a la mujer: ella es lo Otro en el corazón de una totalidad cuyos dos términos son necesarios el uno para el otro” (Beauvoir, 1949). 

Al considerar a la mujer como “el otro”, su trato, también es deferente, respecto a la construcción de caracteres masculinos. Se toma menos libertades, se ocupan más clichés y se tiende a idealizar. Así, cuando el personaje femenino tiene una característica generalmente dedicada a los hombres, como ser líder o ser inteligente, se le tiene que dar otra característica que la equilibre. No puede ser bella, simpática e inteligente. Se debe escoger.

En el caso de “Al sur de la Alameda”, las figuras femeninas fuertes, son pesadas. El personaje principal, Paula, es desagradable. Tampoco es en un cien por ciento chilena. Ella creció en Francia, con un corte de pelo especial. Y un acento raro, ella no parece ser de este planeta. En las primeras páginas del libro se la describe como alguien desagradable con una anécdota, cuando de manera grosera le dice al cocinero del colegio que su comida es mala. 

Peor aun si son inteligentes. Aunque tiene a ratos un afán de “naturalizar” y humanizar la figura femenina, como ocurre con la escena del baño (Larra, 2018), en la que se muestra a la principal arreglándose por la mañana, la inteligente no da muestra de tener amigos, de que alguien le habla. Pasa el día sola, con sus libros “raros”. Colomer y Olid concuerdan en esta afirmación. “Cualquier muestra de inteligencia que no esté al servicio de potenciar el propio atractivo para encontrar pareja suele castigarse con poca popularidad entre los chicos, lo cual es la pena máxima que se puede sufrir en este universo de corazones” (Colomer & Olid, 2009). Inteligencia no es un valor que se quiera destacar a la hora de describir a estos personajes femeninos. Generalmente las chicas inteligentes no son ni bien vistas ni agradables. Las terminan catalogando como las nerds, las sabelotodo y quedan rezagadas. 

En el caso de “Señoritas en Toma”, el grupo de chiquillas, muchas veces parece ser tonta, pero bonitas. Incluso ya muchas tienen el pololo perfecto, que será su marido algún día. El hecho de tomar un liderazgo, a este grupo de adolescentes, les genera un problema. Ellas deben ser lo que se supone que son: mujeres que pronto encontrarán marido y formarán familia. Así los personajes masculinos, como Domínguez o Felipe, tienden a hacer chistes con su inocencia y/o ignorancia respecto ciertos temas. (Barahona, 2016)

“Debes ser bonita, si no nadie te va a querer”

“…la niña mima a su muñeca y la adorna como sueña que la adornen y la mimen a ella; inversamente, se ve a si misma como una maravillosa muñeca. A través de cumplidos y regañinas, a través de imágenes y palabras, descubre el sentido de las palabras “bonita” y “fea”; sabe muy pronto que para agradar, hay que ser bonita como una muñeca” (Beauvoir, 1949).

El personaje femenino debe ser caracterizado como bonito o feo. “Al sur de la Alameda” solo se hace esa aclaración con el personaje incógnito que llega después, que llamó mucho su atención por su físico. De las mujeres mencionadas, a todos se les cataloga entre bonito o feo y se hace una descripción detallada de su físico. En “Al sur de la Alameda”, sabemos que paula es blanquita, de melena, que tiene ojos negros, de contextura delgada, estatura media, proporcionalmente guapa, etc. Del personaje principal no sabemos nada de eso. 

En el caso de “Señoritas en toma”, es un poco más irónico, porque esto viene dado como instrucción de los adultos, recordándoles siempre que solo siendo bonitas podrán tener un futuro seguro: marido. 

“Cuando las chicas aparecen se nos describen visualmente de arriba abajo, de un modo mucho más pormenorizado que en los personajes masculinos y habitualmente se alude a aspectos eróticos como la piel o los pechos” (Colomer & Olid, 2009). Así es como ocurre en ambos casos. En “Al sur de la Alameda” además se le acompaña por dibujos, pero ambos libros tienen descripciones físicas muy detalladas sobre los personajes femeninos y descripciones mucho más vagas a la hora de retratar a los personajes masculinos y generalmente se dan cuando este es gordo, muy alto, o tiene un rasgo muy característico. 

Así, tal como son descritas, tampoco es una cuestión aleatoria. Colomer y Dolid también detallan este punto apelando a que la femme fatale de hoy, que adopta roles más independientes, acentuando características independientes y un tanto más eróticas. Son malas, individualistas y asumen activamente los ideales sociales de hoy en día…  Una Paula cualquiera (Colomer & Olid, 2009), pero finalmente Paula de todas maneras termina siendo el premio de la lucha. 

La historia de chico conoce chica la hemos leído desde Adán y Eva hasta Shakespeare a John Green. Parece ser el caballo ganador. En el caso de los libros analizados, el premio de la lucha, de mantenerse firme ante las presiones de Gobierno, de la policía y de los padres por bajar la toma, no es la satisfacción de hacer lo correcto por lo pares ni de haberle ganado a un gigante, es quedarse con la chica al final. Incluso, ambas protagonistas tienen sexo con el chico bueno. “Al sur de la Alameda” cierra con esa imagen final de él quedándose con la chica finalmente y en “Señoritas en toma”, le da un leve giro, al reencontrarse 10 años después, tienen sexo y luego se dan cuenta lo distintos que son y se van, pero el premio fue otorgado. 

Uso político

Además de querer plantear novelas que se vendan, estas dos en particular usan una estrategia, que es acercarse al público a través de figuras conocidas, para poder sentar el mensaje político. En el caso de “Señoritas en toma” es menor, pero de todas formas entra en el conflicto de colegio de barrio alto, que se va a paro y que debe dialogar con la realidad chilena, versus una realidad menos popular y menos aceptada en la sociedad, como es la de barrio alto de la capital y hace mofa de ello. En el caso de “Al sur de la Alameda”, va más allá. Partes del libro incluyen descripciones de otras marchas, dan “tips de supervivencia” y de alguna manera sientan conceptos como que Carabineros son los malos, que la lucha debe ser entre todos y otro tipo de ideologías, a los jóvenes, en vez de motivarlos a que se cuestionen las cosas y que traten de dilucidar su propio rol en la sociedad. El libro “Al sur de la Alameda” deja ese mensaje. Si te unes al paro, te quedas con la chica, tus padres estarán orgullosos de ti y serás el héroe. Pero en ambos casos siempre se usa a la protagonista como premio. 

En ambos libros la lucha propiamente tal, no es propia es “para apoyar a los otros”. En este sentido, el rol femenino que se describe vuelve a ser el rol de dependiente, de alguien que sigue a otro y no un personaje independiente con una idea propia. Así Paula y Mariana, personajes principales en ambos libros, incentivan el unirse a las tomas, para “apoyar”. Nuevamente se les quita liderazgo, porque finalmente el de la gran idea es hombre. 

Por otra parte, el haber usado este momento de la coyuntura chilena también hace que el mensaje cale más directo. No es una ficción en un 100%. Se basa en hechos reales y por lo mismo es más verosímil. Hay lugares conocidos para los jóvenes de hoy y usan diversas figuras para poder congeniar con el lector. En “Al sur de la Alameda”, se apoya tanto en la narrativa como en la gráfica, usando dibujos y cómic para narrar ciertas partes y usa “azul camisa” para las páginas de texto. “Señoritas en toma” es rico en detalles que llenan el día a día de un colegio de mujeres, como las agendas de personajes, los brillitos y ciertos ritos y tradiciones conocidas por muchas que vivieron esa experiencia. 

Conclusión

En ambos casos analizados, se quiere construir una novela que, usando un hecho coyuntural de la historia de Chile, motiva a los jóvenes a unirse a este tipo de causas. Para ello, construye un rol femenino que apoyará este tipo de instancias, que será el premio una vez logrado el objetivo. En este periodo de tiempo, hubo varios liceos de niñas que estuvieron en toma. Algunos tradicionales y otros menos conocidos. Así mismo, todos estos establecimientos contaron con líderes que luego se tomarían las pantallas por su accionar y sus ideas sobre lo que necesitaban los escolares de ese entonces. El construir estas novelas, dejando el rol femenino como de segunda categoría, sigue perpetuando estas discriminaciones y mitos que las mujeres están para “apoyar” o son el premio, especialmente si se toma en consideración a quienes van dirigidos estos libros: jóvenes que dentro de poco tendrán que empezar a tomar sus propias decisiones, como su carrera, universidad, y si tomar un rol de liderazgo o de “apoyo”. 

Bibliografía

La Tercera. (24 de 05 de 2006). La Tercera. Obtenido de A catorce aumentan los liceos que protagonizan movilizaciones escolares: https://web.archive.org/web/20080311121703/http://www.tercera.cl/medio/articulo/0,0,3255_5666_212202465,00.html

Larra, L. (2018). Al Sur de la Alameda. Santiago: Ekaré.

Beauvoir, S. d. (1949). El segundo Sexo (Primera edición en Chile 2018 ed.). (J. G. Puente, Trad.) Santiago, Providencia, Chile: Penguin Random House Grupo Editorial S. A.

Barahona, V. (2016). Señoritas en toma. Valparaíso: Emergencia narrativa.

Colomer, T., & Olid, I. (2009). Princesitas con tatuaje: las nuevas caras del sexismo en la ficción juvenil. Dialnet(51), 55-67.

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