Perdida

Fue ahí, en esa ciudad. Tenía pena, tenía miedo, tenía una angustia tremenda. Los días anteriores había llorado tanto, que se me habían formado costras debajo de los ojos. Recuerdo una escena en particular. Estaba en cruce, en un pasaje que ahora veo gris. Gris, todo gris. El cielo. Los adoquines de la calle, los edificios. Me había perdido y no entendía nada. Ni opción de usar mi teléfono para ver el mapa. No se cono entre callecitas llegué a ese cruce. Pensaba volver y paré. Nunca en mi vida había tenido esa sensación de estar totalmente perdida. Sin el control, sin una leve noción, ubicarte sabiendo que la cordillera esta al este o que la postura del sol pudiera delatar algún detalle. Solo era yo en ese cruce. Y paré, miré el cielo y vi que estaba gris, como ocurre en febrero en esa parte del mundo y los edificios que me rodeaban eran grises. Toda la arquitectura era como de una clase media muy antigua y que ahora solo era muy pobre. O así parecía.

Cuando pienso en aventuras, anhelo tener esa sensación de nuevo. Perdida. Todo era posible, todo estaba por definirse. No tenia idea que sería de mi al día siguiente, pero en ese cruce me sentí libre. Libre con todo lo que eso implica: miedo, inseguridad, pero tambien entender que era yo misma y nada ni nadie más. Ese momento es totalmente mío. Me ocurrió en plena ciudad de Estambul.

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