Maestros

Todo empezó en el verano. Quizás antes. Definitivamente antes. Antes cuando tomé la decisión de cambiarme a la pieza que da hacia el poniente. La única de toda la casa que tiene esa orientación, todas las otras piezas, incluyendo el living y el comedor, dan al oriente. Yo quería tener más luz y me trasladé a esta pieza. Al principio todo iba bien. Tenía una linda vista a los atardeceres y era luminoso.

Uno a uno los vecinos de la cuadra de atrás vendieron sus casas hasta que un cuarto de la manzana quedó desocupada. Un día llegaron y no se han ido hasta ahora: los maestros. Al principio era boche de maquinarias demoliendo casas. Esos primero momentos fueron algo terribles. Desde mi escritorio veía como iban demoliendo una a una. El día más horrible, fue cuando una excavadora intentó derribar un arbolito. Ahí estaba el arbolito, detrás de una pandereta. Llegó la máquina y el árbolito desapareció de mi vista. Al rato apareció todo alborotado. En mi mente el arbolito gritaba y protestaba “NOOOOO, No me iré de aquí jamáaaaaaaaas”. De nuevo atacó la máquina al pobre arbolito y así pelearon un buen rato. No sé por qué me afecto tanto cuando el arbolito no volvió a aparecer.

Después vino el gran hoyo. Cavaron una tremenda fosa. Luego de la fosa todo avanzó rapidísimo. El edificio crecía rápidamente. Con eso, los gritos de los maestros. llegaban temprano en la mañana y uno en particular, comenzaba la jornada cantando. No entiendo ¿Contrataron a los 7 enanitos o al elenco de Glee? (mientras escribo los escucho cantar).

Todos los días, mientras yo estaba en esa etapa entre vigilia y despertando, los hombres entraban uno a uno y comenzaban a cantar. A veces era una canción que se repetía varios días. Otras veces, eran varias al día. La peor época fue cuando el “No te lo puedo creer” se repitió por varias semanas seguidas. Veía la frase como una marquesina de lucesitas led rojas pasando frente a mis ojos: “No te lo puedo creer”. Recuerdo un día que, muy triste, caminaba por las calles con lágrimas en mis ojos, cuando apareció en mi iPod el “No te lo puedo creer” en mi lista. Me tenté de la risa y se me pasó toda la pena. Hubo otra semana que uno, que es el líder al parecer, el Rachel Berry de la contru, le dio con cantar un “Ahhhhh” muy melódico. Los demás le seguían haciendo un muy horrible coro de maestros. No lo graba identificar la canción, pero la cantaba todo el día. Persona que veía, le preguntaba que canción era. Intente auto shazamearme. No hubo caso. Una amiga la identificó como la intro de “El amor de mi vida has sido tú” de Camilo Sesto.

Hubo un día en particular que fue especial infantil: “A-bre-bien-los-o-jooos Pa-ra-las-an-teeeee-nas” Después “Muévame el pollo! Por favor!”, para concluir con una interpretación de “Capitán Futuro…”.

Hubo una época de los éxitos sandunga de ayer y hoy “eeeeeeeee bora bora”, “Levantando las manos, llegando bien arriba, así me gusta a mí””Siguru cha! Amaru Cha! Siguru cha cha cha cha CHA!”.

En octubre del 2017 entregan el edificio listo. Queda aprenderme las letras o usar audífonos. He notado otros cambios en mí: estoy cantando más fuerte en la ducha solo para que se enteren que no me afectan, pero sí lo hacen… nadie me quita esas canciones de la cabeza en días.

 

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s