Problema interno

Déficit de médicos en Chile

Médico antes de tiempo

En quinto año, los estudiantes de Medicina comienzan a hacer turnos en hospitales, clínicas y centros médicos; ellos son los internos de Medicina. La falta de recursos en centros de salud pública, hace que exista una alta carencia de doctores y a los internos se les da más responsabilidades de las que les corresponden.

Por Verónica Gutiérrez.

Andrés estudia Medicina. Está en sexto año en la Universidad Mayor y le gustaría especializarse en medicina interna. Desde su quinto año, ha rotado como interno en el Hospital de las Fuerzas Aéreas, Hospital Félix Bulnes, y en Caja de Previsión de Defensa Nacional (Capredena).

Su paso por distintos hospitales, fue normal, excepto en Félix Bulnes. “La doctora que estaba a cargo mío se enfermó y estuve dos semanas solo”. A nadie pareció importarle mucho e hizo su labor como un doctor más, cuenta. “Firmaba las recetas con cualquier mosca” agrega. Según una investigación de Ciper Chile publicada en septiembre de este año, el servicio de salud pública tiene un déficit de profesionales muy alto. La investigación aclara que hay un médico cada 900 habitantes y la mayoría de ellos opta por trabajar en servicios privados.

En clínicas, ofrecen mejores pagas y mejores condiciones. Valeria, enfermera en la Posta Central comenta que “muchas veces teníamos que ‘chicotear’ nosotros a los doctores. Decirles ‘ya pue, tiene que hacer esta revisión, o esta labor’, porque ellos tienen su trabajo en clínicas, pero tienen que devolver las horas de internado en servicio público”.

Los estudiantes de Medicina pasan por tres etapas prácticas. La primera es cuando pasan por los centros de salud como alumnos. En esta fase solo van como observadores, no pueden tratar pacientes. A partir de quinto año, rotan por diversas instituciones de salud como internos de Medicina. Tratan a pacientes, los atienden, pero cada acción debe ser supervisada por un doctor. Esto significa, que aunque atienden dolencias, aun no pueden firmar recetas ni tomar decisiones mayores, es ilegal. Por último, están los becados de Medicina, que son aquellos que ya están titulados, pero que para poder hacer su especialidad deben “juntar puntaje”. Esto se consigue haciendo servicios dentro del país. Si hacen este servicio dentro de la salud pública, suman cierta cantidad de puntos. Si se van a sectores rurales, si salen de Santiago, todo aquello suma.

Parte del problema, es que a causa del déficit de profesionales, no hay quién examine la labor de los internos. Aunque están capacitados para tratar ciertas enfermedades más comunes, aún no están listos para estar solos sin supervisión. Además, es ilegal que un interno de tratamientos, firme recetas o atienda a público sin la supervisión de un médico.

Los alumnos de la Universidad Mayor reconocen que en general, su paso por distintas instituciones ha sido bien regulado, hasta que les toca el hospital Félix Bulnes y el Centro de Salud Familiar Garín en la comuna de Quinta Normal.

En el caso del Hospital Félix Bulnes, al igual que en el resto del país, faltan doctores. Una forma de rellenar esos espacios vacíos es con becados de Medicina y con internos.

Los internos no reciben remuneración y no están certificados para atender público. Los becados de Medicina, ya han terminado sus estudios, pueden ejercer la medicina. Ellos deben hacer cierta cantidad de años antes de poder empezar a estudiar su especialidad. La diferencia con un interno, es que el becado ya puede ejercer solo de manera legal.

“En el Centro de Salud Familiar Garín (Cesfam Garín), el déficit de personal era tan alto, que no nos quedaba otra que trabajar solos. La diferencia, es que en el Cesfam, tenía a alguien cerca siempre; en el Hospital Félix Bulnes, no” cuenta Andrés

Parte del problema de los internos, comienza con una alianza que se creó entre el Hospital Félix Bulnes y la Universidad Mayor. En ambas instituciones firmaron un acuerdo. La universidad pagaba para que el hospital pudiera ser uno de sus campos clínicos y el hospital permitía que los estudiantes de Medicina realizaran sus rondas prácticas allí. Actualmente es uno de los campos clínicos más importante para el plantel.

Ciper Chile muestra esta alianza en términos monetarios. Esto significa que el hospital recibe anualmente 11.100 UF (283.425.000 al 12 de noviembre 2015). Esto fue un aporte considerable para el hospital con el que capacitaron a sus médicos, compraron nuevos equipos y ambulancias e hicieron refacciones en maternidad y urgencias. No curó el déficit.

Andrés dice que mientras estuvo como interno en el hospital, trató desde linfoma con metástasis peritoneal, daño hepático crónico descompensado, celulitis, hasta neumonías, diabetes y resfríos. “Un paciente terminó falleciendo cuando estuve ahí, pero no por mi culpa. Tenía que esperar un examen que se pudo hacer y no tenía a ningún doctor que me ayudara a apurar el proceso”.

La situación en el Cesfam Garín fue parecida, pero con un matiz distinto. No era total negligencia, era colapso del sistema. Para Andrés, esta fue una experiencia muy buena, ya que pudo aprender y tomar decisiones de forma más autónoma. “No había más doctores y estaba lleno de pacientes. De todas formas, mantuvimos la espera en 30 minutos y la gente agradecía que los atendiéramos nosotros”, cuenta. En el Cesfam, a pesar de estar casi sin supervisión, contaban con doctores a quienes recurrir en caso de dudas y estos revisaban una vez al día la labor de los internos. “Yo lo prefiero así. Tengo mayor independencia para desarrollarme y para aprender”.

Otros Planteles

Los internos de Medicina de otras universidades reconocen que tienen suficiente supervisión por parte de doctores. Los de la Universidad Finis Terrae incluso comentan que hay un doctor por cada interno. Alejandra,  interna de Medicina de dicho plantel,  comenta que “el internado es práctica,  la idea es que te suelten y no estés con un doctor encima todo el tiempo. Cuando necesitas ayuda siempre hay alguien atento. Esto es en general, pero también depende mucho del hospital por donde rotes. Donde hay falta de médicos, es imposible que haya una buena supervisión a internos, porque en estos casos nosotros pasamos a ser doctores y los alumnos (quienes aún no han empezado a hacer internado), pasan a ser internos”.

Ella estuvo como interna en la Posta Central, en el Hospital de Melipilla, en el Hospital San José, el Hospital San Borja Arriaran, el Hospital el Carmen de Maipú, en la Clínica Vespucio y en la Clínica Tabancura, además de varios consultorios de la capital.

Cuenta que donde vio más desorden, déficit de profesionales y donde se notaba la falta de camas, fue en la Posta Central. “Faltan muchos docentes y especialistas, eso se ve, pero nunca estuve sin supervisión, nunca me dejaron hacer nada sola. Eso sí, hacía que la atención fuera mucho más lenta y que al final, todo mi trabajo fuera menos eficiente, pero sin supervisión, jamás”.

La Posta Central es, además, centro de referencia nacional. Esto significa que todos los casos complejos de urgencia son derivados a la Posta Central desde consultorios, postas más chicas y hospitales públicos. Es para emergencias nacionales que estén cerca del perímetro. Estando allí como interna, trató casos como urgencia con politraumas, baleados, infartos y hemorragias severas, insuficiencias cardiacas, daño hepáticos avanzados por alcohol, fallas renales, entre otras muchas dolencias. Es el único hospital de urgencia que tiene Chile, por eso se deriva todo lo agudo y grave, por la preparación de los profesionales.

Los internos de la Universidad de los Andes, no reconocen irregularidades ni falta de supervisión. Los de la Universidad de Chile tienen algo más de autonomía. En general tienen rondas de revisión entre una a tres veces al día.

El Campus Oriente de la Universidad de Chile se encuentra en el hospital del Salvador. Ahí los internos reciben rondas de revisión diarias, aunque el déficit en esta institución también es muy alto.

En el caso de la Universidad Mayor, varios alumnos reconocen que los profesores Hacen la ronda una vez al día y luego se van. Algunos incluso dejan varias recetas en blanco y firmadas para el resto del día.

Docencia o decencia

Ser docente de la universidad de Chile no tiene un precio fijo. Javiera estuvo a cargo de dos alumnos de la Universidad de Chile, por cuatro semanas y recibía 90 mil pesos en total. “La Chile paga nada. Las privadas como la Universidad Pedro de Valdivia pagan alrededor de 300 mil pesos al mes y he sabido de amigos les han ofrecido hasta 600 mil pesos por docencia”. No existen montos fijos. Depende de la cantidad de años de docencia que tenga una persona, de la universidad que le ofrezca este trabajo y del área donde se desempeñe. Esto puede ser desde 75 mil pesos mensuales hasta 600 mil. Los que pagan menos, son las universidades tradicionales.

Un docente de Medicina no gana mucho dinero. Waldo comenta que “en universidades públicas, ganan una real basura. Absolutamente nadie lo hace por la plata, es amor al arte y compromiso con la U. Los profes grandes podrían ganar 200 veces más en su consulta privada (sin exagerar), pero tener en tu currículum que eres profesor titular de la Universidad de Chile, no lo paga ni el dinero ni MasterCard”.

Waldo está haciendo su especialidad como médico internista en el Hospital del Salvador. Sabe que hay una carencia y le afecta en carne propia. Debe trabajar extra para alcanzar a cubrir lo que le corresponde ver y la carga pesada se la llevan los internistas. “En una clínica te pagan muchísimo más por hacer bastantes horas menos que en un hospital, pero a mí como becado no me beneficia”.

Además, las clínicas no permiten que un doctor haga horas en hospitales mientras tenga un vínculo con ese establecimiento. Este es uno de los tipos de presión que hacen las clínicas privadas contra el sector público. Otras tácticas son la oportunidad de seguir formándose y la opción de investigar.

Los becados en Medicina, deben hacer servicio dentro del país por cierta cantidad de años. Al terminar la beca, un 30% de ellos, se cambia al sector privado. Pasados un año, se va otro 20%. Ese médico, puede ganar hasta dos millones de pesos en sus primeros años en un hospital público y hasta 14 millones mensuales en una clínica. Para el diario El Mercurio, Camilo Bass, secretario de la Agrupación Nacional de Médicos de Atención Primaria comenta que “cuando das poco tiempo para atender a los pacientes, no tienes los insumos que necesitas o si ni siquiera tienes instalaciones como duchas para los médicos, claro que te vas a ir del hospital”.

Los hospitales, para contrarrestar esta situación,  contratan más becarios con carácter de tal. Esto significa que, según la ley, se les niega el carácter de funcionarios, o sea, no pueden acceder a beneficios como trienios u horas extras.

El Ministerio de Salud, ante la crisis y falta de especialistas y profesionales de la salud, está aumentando los cupos de becas para especialización. Este tiempo de estudios, luego los médicos deben “devolverlos” trabajando el doble de tiempo en el servicio público. Para el diario El Mercurio, el ex subsecretario de Redes Asistenciales y actual decano de la Facultad de Medicina de la Universidad San Sebastián, Luis Castillo, cuenta que “Esto solo servirá para neutralizar la salida de los médicos del sistema público. Lo que falta es coordinar más formación, incentivos y apoyo tecnológico”.

Lo que al principio parece ser un problema de cada universidad, es al final una consecuencia de la situación que vive la institución que acoge a estos internos. Varias tienen convenios con instituciones privadas, otros tienen sus propios campos clínicos donde los doctores contratados están abocados a la docencia y a la práctica de la medicina. Con la falta de profesionales en el área es difícil rellenar los vacíos con gente correctamente cualificada.

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El déficit

En Chile, en año 2014, había 334 mil profesionales, técnicos y auxiliares paramédicos registrados, con un sólo título o más de un título, en total. Es decir, un trabajador de la salud cada 52 chilenos.

Según el Registro Nacional de Prestadores Individuales de la Superintendencia de Salud (SIS), en Chile existen 35.497 médicos inscritos, poco más del diez por ciento del total de trabajadores de la salud. 19.034 de estos médicos, tienen una especialidad, cerca de un 5%.

Otro Estudio de la Universidad San Sebastián, dice que en el país se gradúan anualmente alrededor de 1.600 doctores.

En Chile hay un médico cada 900 habitantes y un especialista cada 936 habitantes. Según un informe publicado por el MINSAL, para el año 2014, en el país faltaban 2.791 especialistas. La brecha se reduciría a 816 habitantes por cada especialista.

Las regiones con mayor déficit son la Quinta Región de Valparaíso y la Región Metropolitana. Esto, porque a los becados de Medicina se les da mucho más incentivos si eligen un lugar extremo o regiones alejadas de Santiago. Chiloé, Magallanes y Arica son los sectores con menos necesidad de doctores. Viña del Mar y Quillota requieren de 231 especialidades primarias mientras que Arica solo necesita 21

Fuente: Ciper.

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