Pamela Aravena, corresponsal

Pamela Aravena, periodista

“En mis 16 años en El Mercurio, jamás me fui a dormir tranquila”

Cubrió la Guerra Perú Ecuador, trabajó 16 años para el Mercurio en reportajes y ahora es profesora universitaria. La ex alumna de Raquel Correa, hoy comparte sus técnicas de reporteo, como maneja situaciones complejas o a personajes difíciles.

Durante varios años trabajó en la sección de reportajes del Mercurio, hasta que un día, Pamela Aravena decidió que no quería más. Renunció, buscó trabajo como profesora universitaria e hizo un magíster en comunicación estratégica. Hoy trabaja como FreeLancer, enseña, escribe memorias para empresas y biografías de algunas personas. Con bastante energía, llega y de inmediato comienza a hablar rápido y fuerte. “No soy de las que se va a la casa a tejer” afirma. Con consejos y anécdotas, relata cómo ha sido para ella su trabajo entrevistando y haciendo reportajes.

  • En su cuenta de Twitter señala “espero no arrepentirme de lo que escribo” ¿Se ha arrepentido alguna vez de algo que haya publicado?
  • Sí por supuesto
  • ¿Y de qué se ha arrepentido más?
  • Hay hartas cosas que uno dice que no debe haber publicado.
  • ¿Puede darme un ejemplo concreto?
  • Una entrevista que le hice a la propia presidenta Bachelet cuando era ministra de salud. Era sobre la píldora del día después. Uno como periodista tiene que ir a hacer de abogado del diablo también. Si el discurso de una persona es a favor de una cosa, uno tiene que preguntarle por los argumentos en contra para que ella explicite su postura.
  • ¿Qué ocurrió en la entrevista con Bachelet?
  • La entrevista en general, cuando uno lo publica en papel, uno tiene que tratar de dar cuenta del tono de la entrevista y esa entrevista, fue en general, bastante amable. Pero cuando yo leía la entrevista en el papel, se veía muy pesada. Yo parecía muy agresiva y ella quedaba en una posición muy desmejorada. A pesar de darme cuenta que el tono no era exactamente como había ocurrido, dije “bueno igual se ve chora. Publiquemos”. Siempre me sentí que no debí haber publicado la entrevista así.
  • ¿Ayudó haber estudiado literatura para entrevistar?
  • Solamente para escribir.
  • ¿Con qué se queda Pamela: con hacer revistas o reportajes?
  • Me gustan más las entrevistas porque los reportajes tienen cierto riesgo.
  • ¿Qué tipo de riesgos?
  • Es más complejo porque uno tiene que interpretar lo que están pensando, lo que están fraguando los personajes. Entonces, en esa interpretación uno tiene que entrevistar a uno, a dos, chequear la información, que sea cierta. Hay personajes que dicen una cosa, tú públicas y después las desmienten. Ellos mismos. Escribí 16 años en el cuerpo de reportajes del Mercurio y te aseguro que jamás me fui a dormir tranquila.
  • Recuerda alguna entrevista. Como con cariño, que haya sido más emocionante. En la guerra Ecuador Perú por ejemplo.
  • Sí, eso sí fue emocionante, pero fue un reportaje. Ese reportaje era de la guerra Perú ecuador y yo estaba en el lado ecuatoriano. La última cosa que hice fue meterme en un avión militar, lleno de jóvenes soldados, que en ese momento los iban a lanzar a la selva por primera vez. Iban tiritando. Eran niñitos, 16, 17, 18 años, que nos pedían “¿ustedes van a Quito? ¿Puede llamar a mi mamá? ¿Le puede pasar este mensaje?” y nos pasaron mensajes que decían “mamá, estoy bien, no me van a mandar al frente” y yo sabía que los estaban mandando. El mensaje era para tranquilizar a sus padres y en realidad sabía que estaban en ese momento lanzándose. Esa parte fue emocionante.
  • Esto la emociona ¿cómo lo haces para mantenerte al margen emocionalmente?
  • Es que no tengo por qué mantenerme al margen en esas cosas. Es emocionante y hay que transmitir esas emociones. En ese caso, era contar las cosas emocionantes que pasaban con la guerra, tanto de la ciudadanía, los miedos que tenían… Uno tiene que ser capaz de transmitir las emociones que sintió, las alegrías, los temores que vive la gente las angustias, eso.
  • ¿Por qué hizo el magíster en comunicación estratégica?
  • Primero, quería irme del diario. Yo no soy de irme a la casa y ponerme a tejer o ir a la feria. No puedo. Pensé en ser profesora. Algunos me dijeron que con un magíster era mejor. Nunca trabajaría en comunicación estratégica, pero estudiarlo me permitió conocer cómo funcionan los otros mundos y eso me encanta.
  • ¿Sirvió la comunicación estratégica para entrevistar?
  • Algunas cosas me sirvieron mucho. Por ejemplo, tenía clases de comunicación de crisis. Vocerías para políticos y ahí entendí qué miércales les enseñas a ellos. Uno de los casos más clásicos es el “dedo” de Lagos. Lagos se preparó absoluta y totalmente para esa entrevista.
  • La gente cree ese momento fue improvisado.
  • Hicieron un set de televisión igual antes de que ellos fueran. Lagos inteligentemente pensó que no estaban preparados para aquello y quería aprovechar esa oportunidad. Contrataron periodistas que le hicieron preguntas igual de duras a las que ellos sospechaban que les iban a hacer en el set.
  • Ahora que trabaja FreeLancer ¿cómo elije a quién entrevistar?
  • No elijo nada, me mandan igual. El FreeLancer en otros países, es un tipo, que está en su casa, hace entrevistas y las vende al mejor postor. Acá en Chile, los FreeLancer son negociados de antes.
  • Pero entonces no tiene contrato ¿Eso no es ilegal? Está trabajando en negro.
  • Es completamente ilegal, pero yo soy feliz trabajando de ilegal. Yo estoy feliz trabajando desde mi casa, no quiero tener nunca más que pisar una oficina.

 

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