El lado lolo de Giorgio

Giorgio Jackson, Diputado Independiente

El lado lolo de Giorgio

“Si no te titulas, te saboteo la campaña”, le dijo su madre el año 2013. Fue así como el recién graduado de Ingeniería Civil, entró directo a trabajar a la Cámara de Diputados. Con 28 años, le gusta hacer memes. Sus cercanos creen que es un poco ñoño.  No sale mucho a carretear, “Jamás lo vi pedir un ruso blanco” dice su jefe de campaña, “pero baila bastante mejor que yo”.

A los 28 años, la mayoría de la gente ya trabaja, es  más estable y se ha independizado. Quizás no gana mucho, pero ya tiene algo de experiencia. Un trabajo entre cuatro paredes, se ha equivocado un par de veces, pero el jefe es permisivo y acepta estas cosas del novato. Giorgio Jackson es una excepción a la norma. El año 2011, congeló su carrera para ser líder estudiantil como presidente de la Federación de Estudiantes de su universidad (Feuc). Era uno de los cabecillas de las protestas más grandes que ha vivido Chile en muchos años. Se hizo conocido y apareció en varios medios. Aun así, iba con su hermana, medio disfrazado, al estadio a apoyar a la U.

Hoy es parte de una bancada nueva, que se han propuesto hacer justicia para todos. Participa dentro de la comisión de educación y está tratando de bajar el sueldo de los parlamentarios. Él personalmente, dona gran parte de su sueldo a distintas entidades. Esto le ha traído problemas con los otros parlamentarios e incluso con el ex DT de Deportivo Temuco, Eduardo Bonvallet, quien lo encaró en el programa Vértigo de  Canal 13 “Regala tu sueldo” una y otra vez. Su hermana, Carmen Gloria Jackson, comenta que ese episodio “fue como pelear con un sordo: ‘Dono mi sueldo’ decía Giorgio, ‘regálalo’ ‘es que lo dono’ ‘pero regálalo’”. Para la familia, lo más triste, es cuando Giorgio es criticado sin justa razón.  “Es duro, porque uno conoce a la persona, sabe quién es”.

Es el regalón. Es el segundo entre cuatro mujeres. Tiene tres hermanas más jóvenes que a veces le recriminan esto a su madre, mitad en serio, mitad celos “ay, claro, porque Giorgio lo dijo… es el preferido”.

Cuando su madre estaba embarazada de él, su padre tuvo un accidente vascular que lo dejó parapléjico, sin poder hablar, pero podía expresar emociones. Se sentaban junto a él y le contaban su vida, sobre el colegio, las pololas o la política. La pareja de su madre, Pablo, tuvo un rol más activo. No es que hayan elegido uno u otro como papá, si no que ambos lo eran, pero de formas distintas.

El desordenado del curso

Era inquieto. Formaba parte de un curso de pocos alumnos en el colegio Thomas Morus en Providencia. Su hermana cuenta que de pequeño, los profesores le sacaban el banco y lo ponían junto a la puerta, de tal forma que pudiera ver la pizarra, pero que no tuviera contacto con sus compañeros. “Él terminaba las tareas antes, y mientras el resto aún trabaja, él se aburría y hacía tonteras”. Rolf Sturm, compañero de curso de Jackson cuenta que tenía varias páginas de anotaciones durante la básica.  En media eran menos, pero de todas formas tenía uno que otro “conversa en clases”.

En casa, en general era tranquilo, porque su mamá se preocupaba de mandarlo a hacer deporte constantemente para que volviera cansado. Más de alguna vez le ocurrió que se bajaba de la micro y en ella dejaba olvidados los bolsos con  las zapatillas, el buzo y sus cosas. “Las parkas todas perdidas. Chalecos, chorromil al año” Recuerda Carmen Gloria.

En la educación media, su energía se canalizó de otra manera. Fue el rey de las alianzas un año, siempre participaba en esas actividades del colegio, jugaba voleibol, y le iba bien en matemática. La profesora de ese ramo, la señora Silvia, era muy mayor cuando les hacía clases y ya no tenía la paciencia de acordarse de los nombres de todos. A cada uno le decía “oye, tú”, a todos, excepto a Giorgio. “Es que preguntaba todo, se acercaba a mostrar sus ejercicios. Era el único nombre que se sabía esa señora” Cuenta Rolf Sturm.

En cuarto medio, en su generación, eran solo ocho hombres. Se juntaban y jugaban póker en los recreos. Apostaban tapitas de pisco y luego había que ir a cobrarlas al baño. Una vez los pillaron y los amenazaron con quitarles la licenciatura. Cuando no había pisco, apostaban monedas de 10, de 5 o de 1 pesos y otras cosas, como calugones o chicles.

Siempre fue líder. De pequeño, era cabecilla del desorden. De grande participaba y organizaba todo tipo de eventos. En tercero medio comenzó a trabajar en “Un Techo Para Chile” y colaboró ahí por años.

“Para que te voy a contar las estupideces que hicimos en esos años. Sacar una hoja del cuaderno y hacer guerra de pelotas de papeles, salir a carretear y tener esas curaderas estúpidas, copiar, que te echen de la sala por conversar” comenta Rolf.

Líder estudiantil

Su primer año universitario fue más difícil. Participaba mucho en voleibol y eso le costó las notas del primer año. El resto de su carrera fue más estable. Cuando le faltaba un semestre para titularse, fue electo presidente de la Feuc. María Eugenia Bravo, integrante de la lista de federación contraria a la de Giorgio Jackson, debatió varias veces contra él. “Era desagradable” comenta “era como un Bacheletito chico. No se podía hablar con él”. Ella cuenta que una de las ideas de Jackson era promover que las obras sociales se convirtieran en un ramo obligatorio de la universidad. Tenía esa idea, de ampliar la participación del alumnado en actividades fuera de la universidad.

El año 2011 se hizo conocido. Como presidente de la Feuc y junto con otros líderes estudiantiles, encabezaron uno de los movimientos por la educación más importantes que ha vivido nuestro país en los últimos años. Apareció en varios medios y casi una vez a la semana encabezó las marchas de los estudiantes por casi seis meses. Para la familia era emocionante. Se llamaban entre ellos para avisar en qué canal estaba apareciendo Jackson.

La gente lo reconocía en las calles. Cuando iban al supermercado, escuchaba como susurraban a su alrededor las personas. Un día, en pleno movimiento estudiantil, su hermana lo llevó al estadio. “Estaba preocupado, porque nunca se sabe cómo va a reaccionar la gente en masa” comenta Carmen Gloria. Giorgio se compró un gorro de chile enorme, que le tapaba casi toda la cara y lentes de sol y se instalaron en galería a ver el partido. Escucharon como algunos alrededor comentaban si era o no el líder estudiantil.

Fue la época más dura, trabajaba sin descanso. Su vida dio un giro ese año convirtiéndose así en el inicio de su vida política. Su hermana comenta que fue esa la mejor escuela. Aunque no estudió algo relacionado con política, fue durante ese año que aprendió a lidiar con la prensa, a estudiar sobre las materias por las que luchaba, a debatir, a defender su postura.

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