Culpable

Trabajo universitario

Entré corriendo al lago, con ropa y zapatos. No me importó que mi celular hubiera estado en mi bolsillo o que mi chaqueta se pudiera arruinar. Entré hasta que el agua me llegó a la cintura y me sumergí completamente. Con el apuro, no me había dado ni cuenta de donde estaba. Era un lago grande, rodeado de bosques verde oscuro. Me enjuagué la cara y las manos y vi como teñía el agua al rededor mío. Me moví un poco más hacia la derecha y me enjuagué nuevamente. Aún dentro del lago, me saqué los zapatos y los tiré a la orilla. El azul del agua era un azul intenso, no como cuando se refleja el cielo, sino que era su propio color azul. Un azul intenso, vivo. El agua estaba helada y me imaginé esa agua atravesándome la piel y helándome la sangre. Volví a enjuagarme las manos con esa agua tan helada y vi de nuevo el bosque, solo que ahora me fijé en el bosque que se reflejaba en el agua. Me gustaba más que el real. El real escondía muchas cosas, era demasiado sombrío. El bosque del agua se desfiguraba y parecía borroso, era irreal y podía desaparecer o disolverse y que no fuera más bosque. Me enjuagué las manos por última vez y vi el lago también por última vez y me salí dándole la espalda a ese paisaje.

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