La plata no educa

El año 2006 yo estaba en cuarto medio. Me importaba tan poco el colegio, que ni siquiera iba con uniforme, solo me importaba salir luego. En abril, el Instituto Nacional se paralizó alegando que la ley de educación vigente en ese momento, la LOCE, era ridícula. En dos meses, un 80% de los colegios estaban en paro o toma. La lucha duró varias semanas y no se llegó a nada concreto o útil. El 2008 entré a estudiar a la USACH. Yo sabía que era cuestión de tiempo y mis profesores también. Por eso, la materia la pasaban rapidísimo, para que llegada la hora, no tuvieran que estar todo el verano en las aulas. El paro ese año duró un mes y medio. La lucha era por la ley educacional, la LGE, que era casi igual a la LOCE. No sé si con estas cosas ocurre como el vino, que mientras más reposa mejor queda, pero el año 2011 el movimiento estudiantil volvió unificando a estudiantes secundarios y terciarios. Estuvieron parados por seis meses. No llegaron a nada.

¿Qué hay que solucionar? ¿Cuál es el problema? Le pregunté a mi hermana mayor, ella es profesora básica en un colegio particular de Valparaíso. Ella me decía que todo estaba mal. Los profesores no tienen ganas de enseñar, los niños con problemas no tienen métodos para potenciar sus cualidades, los materiales no son útiles en regiones y cada día son más básicos. Los padres no incentivan el estudio y hasta promueven más el uso de juegos de videos en vez de aprovechar las tardes para repasar lo aprendido o realizar alguna actividad cultural.

El Estado mantiene a muchísimos trabajadores ¿No pueden ser los profesores unos de
ellos? así los establecimientos se concentran en lo suyo y no en pagar sueldos. En mi generación éramos 91. Les convenía porque así recibían más fondos. La subvención no debería ser por alumno si no por resultados y dejar de alargar la asistencia hasta el 23 de diciembre. La falta de psicopedagogas y de sicólogas es terrible. En mi curso había tres chicas con anorexia, una embarazada, una con depresión, y una que robaba y no teníamos apoyo de profesionales en el colegio.

En la universidad, tuve profesores que se creían dioses, otros que se creían nuestros amigos. Algunos nunca habían ejercido lo que enseñaban y otros solo ponían notas sietes para no tener que corregir. Con lo ocurrido en la U. del Mar, quedó claro que la acreditación no sirve para nada. No se me ocurre un modo para mejorar las universidades, porque las realidades de las diferentes carreras son muy diversas. No es lo mismo periodismo a medicina, a pedagogía, pero se imparten en las mismas instituciones. Quizás por carreras… No lo sé.

Cortemos la repartición de bonos y plata. Las medidas deben ser prácticas. Hay colegios que aceptan a los repitentes y los rangos etarios son tan amplios dentro de los salones,  que afecta a todos ahí dentro. Hay colegios que tienen a más de 45 alumnos por sala intentando enseñar algo, hay profesores que debieron jubilar hace bastante tiempo, pero su pensión no les permite dejar de trabajar. Las medidas no pueden ser dar plata para ti, para él y para aquel. Debiera haber una institución sostenida por el gobierno pero ajena a él que pueda organizar y planificar independiente del gobierno de turno. En cuatro años no se soluciona nada, y mucho menos si el que viene quiere empezar de cero para no darle crédito al anterior. Lamentablemente lo que ocurre en La Moneda y en El Parlamento es un reality show más.

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